Las siete diferencias


Si las hay.......

........¿las hay?

puede que sí, puede que no, puede que sí y que no, puede que no pero que sí o al revés y todo incluido.....

removida, eso sí. Doy mi palabra de honor.






Y a lo mejor es por esto que me remueve y que encuentro mucho más que siete diferencias.



las fotos de https://www.facebook.com/deshimaru.zen 

la magia de soltar


  
Llegó al dojo con su carga del día: una mujer maltratada, un hombre aburrido, tres obsesionados, todos ansiosos, todos deprimidos, dos avariciosos y siete egoístas. 

Mientras vistió su bata blanca de médico los contempló a la manera científica, observando signos y síntomas, analizando y diagnosticando, buscando el mejor tratamiento y aplicándolo. Ellos no eran él. Ellos eran los equivocados. 

Mientras se vestía con el kimono, el kolomo y se cubría con el kesa, el hombre recordó cada uno de sus pacientes y, desalentado, pensó: "dios mío, no soy tan diferente! "

Cuando atravesó el umbral del dojo y se sentó, el médico y el hombre, la maltratada, el aburrido, el obseso, el ansioso, el deprimido, el avaricioso y el egoísta, el padre, el amigo, el marido y el hijo y todos los demás, cobijados bajo el kesa, entregaron sus pensamientos al viento y permitieron, por la inmensa fuerza de la mera decisión de soltarlos, que se deshicieran en el vacío de origen.  

Fue entonces que la maltratada recuperó la dignidad, el aburrido tuvo una idea genial que le lanzó fuera de su silla, el obseso pensó que bah, tampoco es tan importante!, el ansioso pisó el presente, el deprimido agradeció la vida, el avaricioso se puso a repartir cuanto tenía y el egoísta pronunció la palabra mágica que todo lo cura.

Pero el monje nunca lo supo y tampoco hacía falta. La vida se encarga de lo suyo.

Los siete principios estéticos del zen


1.- Fukinsei,  asimetría
Para el zen la idea de perfección representa una barrera que impide el pleno acceso al camino, por lo tanto una de las finalidades de la práctica es eliminar esa barrera.

La perfección es presuntuosa y rígida, la asimetría es libre y respira.

2.- Kanso, austeridad
El espíritu del zen se desarrolla dentro de la austeridad. Los excesos llevan al caos, generando otra barrera que hay que evitar. En la práctica de las vías del zen es necesario eliminar todo aquello que resulta innecesario y superfluo.

Eliminar lo innecesario y superfluo 
para descubrir la simplicidad de la naturaleza.

3.- Kokôdignidad solitaria
Este termino, difícil de traducir en una sola palabra, está directamente relacionado con esos cambios naturales que se dan con el paso del tiempo. Representa las calidades de la edad, esa pátina antigua en que se ha transformado el brillo inicial, dejando ver la belleza y la dignidad que se adquiere a través del uso y de la existencia.

 Es la esencia más pura, que se alcanza solo cuando los accesorios han dejado de ser necesarios.

4.- Shizen, naturalidad
En el zen la naturalidad va unida a la sinceridad. Todo aquello que surge o aparece de forma natural, refleja en su origen una condición auténtica.
La naturalidad no lleva propósito ni intención, surge sin esfuerzo como resultado del no-pensamiento ( mu-shin).

No hay mejor maestra que la naturaleza. En ella las cosas surgen espontáneamente, por eso son auténticas.

5.- Yuugen profundidad
Este principio hace referencia a la verdadera esencia que se encuentra más allá de la superficie que miramos. Sí deseamos captar la totalidad de lo que observamos para apreciarlo y llegar a sentirlo íntegramente, tenemos que hacer un esfuerzo para no quedarnos en su aspecto superficial.

Es la esencia verdadera de las cosas, que transciende su mera materialidad, su aspecto superficial.

6.- Datsuzoku desapego
Aunque parezca contradictorio, la disciplina indicada para las prácticas del zen no significa apego ni sumisión. La práctica se realiza dentro de una libertad e independencia , ya que no se busca controlar el espíritu sino liberarlo, y el aprendizaje del método es el camino para llegar a esa liberación.

7.- Seiyaku,  quietud y serenidad interior
El último de estos siete principios es la tranquilidad necesaria para que puedan surgir los otros seis. Está relacionado con la paz interior que permite el equilibrio y el estado meditativo que buscamos desde el inicio de toda práctica. Antes de comenzar cualquiera de las artes zen es imprescindible tomarnos un tiempo para entrar en ese estado de paz, dejando a un lado cualquier situación o pensamiento que suponga inquietud. Sólo con una mente despejada donde los pensamientos no intervienen, podemos encontrar la paz necesaria para sentir la liviandad del alma.

Con la mente como un estanque quieto, la piedra lanzada producirá ondas perfectas.

Cada uno merece una atenta contemplación. Y ponerlo en marcha, actualizarlo, transmitirlo y perpetuarlo.

compartido desde akikazeakizuki, que supongo que lo habrá encontrado en algún sitio que lo encontró en otro sitio. O no. De todos modos es bello ser eslabón en la cadena de transmisión...


Fan de Quino


Verás..............


para ir a su fb aquí........ merece la pena :)

y gasshô a ESTRELLA FAVORABLE que nos lo descubrió.

Que se note



Un día, en una sesshin, alguien comentó que desde hacía años se sentaba en el trabajo al lado de otro alguien que también practicaba zazen (supongo que con otra sangha u otro maestro...) y que no se habían dado cuenta hasta que, por circunstancias de esas que por lo que sea dices algo y el otro indaga y pregunta, y ¡anda! si estamos en lo mismo.

Pero no se había notado nada de nada, ni un poco durante tantos años, en la práctica real del día día.

Eso es malo, muy malo.

Digo yo que se nos tiene que notar, que actuamos con más coherencia, que nuestra palabra de honor tiene el valor que tiene una palabra de honor; que nos comportamos como lo que decimos ser aunque cueste, que cuesta y mucho. Que de nosotrxs se desprende un cierto aroma hecho de ausencia de ego o de presencia de sagrado (que viene a ser lo mismo aunque no sea igual).

Pero puede ser que esté equivocada y que, después de todo, solamente pueda oler a humana, eso sí, empeñada en hacer de nuestro mundo y nuestro tiempo un lugar que no tengamos prisa en abandonar.