Jesús el Xto

 
Parece una bobada pero... Jesús el Xto dijo: "Amarás al prójimo como a ti mismo"......... no más y no menos....... no más........ no menos.

En esa justa medida está la clave de las relaciones que tantos quebraderos de cabeza nos producen, la llave para tantas indecisiones....

No hay tú y yo, solamente hay "nosotros". O solamente hay yo que somos todos. O nada de todo eso.

Algunas veces tengo la sensación de que tan solo hay Una Cosa que se hace muchas aunque luego, en cuanto tengo que ir a trabajar (por ejemplo, o a una cena de navidad o...), vuelvo a residir no en la Unidad sino en la Multiplicidad. Y ahí me bato en duelo de vencedores cuando en realidad no hay, nunca hay, semejante cosa.

"No juzgues y no serás juzgado", dijo y qué gran verdad porque es tan solo porque yo juzgo al otro que me siento y "sé" juzgada. Porque está en mi diccionario, porque lo hago. Si no lo hiciera, no existiría, no sabría de qué me están hablando.

Dice tan bien Siddharta en sus Nodos (http://nodos-siddharta.blogspot.com/) que:

"Tao es mi dios,
Jesús el maestro amado,
Zen es el camino"

Antes de descartarlo por nombrar a Jesús que suena a cura y a iglesia, échale un vistazo, suspende el juicio, mira con ojos limpios, sin esquemas mentales... a-lo-mejor-seguro nos encontramos todos en el claro del bosque.

Total, cosas que pienso y sé y siento en el tiempo sagrado (como todos los tiempos) de otro año que comienza.

Yo, y esto no compete a nadie más que  mí misma, me reconozco occidental y norteña en las formas. En la esencia... bueno, la sangre pulsa y el corazón empuja, necesitamos el mismo aire para respirar y nos duelen los mismos dolores...
 
 

No te cortes!

 
La música corre por cuenta de un monje zen:  Leonard Cohen, "Hallelujah".

El descubrimiento se lo debo a uno de mis seis hijos reconocidos: Gran Ru, grande y no lo sabe.


¿?

   
Si no soy yo ¿quién?

Si no es aquí ¿dónde?

Si no es ahora ¿cuándo?
   (dicen los sufíes)

(Aunque la verdad es que me pregunto muchas veces al cabo del día para qué, para qué, para qué. Y me digo qué más da, qué más da, qué más da... un poco después vuelvo, como vuelvo a la respiración y la postura en el dojo cuando me pierdo, que si no soy yo quién... pero ¡dios mío, lo que cuesta a veces soltar y abandonar algunas cosas!)

Mujeres que corren con los lobos

  

 
Para cuando perdemos el aliento y nos venimos abajo. Unas y otros.

Merece la pena tenerlo a  mano y en la mano, como todos los libros. Para darlo vueltas, anotarlo, dibujarlo, mirarlo y verlo, pensarlo, sentirlo...

Ahí va un  trocito como botón de muestra, hace crecer el ánimo.

"¿Cuáles son algunos de los síntomas emocionales de una ruptura de la relación con la fuerza salvaje de la psique?

Sentir, pensar o actuar crónicamente de alguna de las maneras que a continuación se describen es haber cortado parcialmente o haber perdido por entero la relación con la psique instintiva más profunda. Utilizando un lenguaje exclusivamente femenino, dichos síntomas son: sentirse extremadamente seca, fatigada, frágil, deprimida, confusa, amordazada, abozalada, apática hasta el extremo. Sentirse asustada, lisiada o débil, falta de inspiración, animación, espiritualidad o significado, avergonzada, crónicamente irritada, voluble, atascada, carente de creatividad, comprimida, enloquecida.

Sentirse impotente, crónicamente dubitativa, temblorosa, bloqueada, e incapaz de seguir adelante, ceder la propia vida creativa a los demás, hacer elecciones que desgastan la vida al margen de los propios ciclos, sobreproteger el yo, sentirse inerte, insegura, vacilante e incapaz de controlar el propio ritmo o de imponerse límites.

No empeñarse en seguir el propio ritmo, sentirse cohibida, lejos del propio Dios o de los propios dioses, estar separada de la propia revivificación, arrastrada hacia la domesticidad, el intelectualismo, el trabajo o la inercia por ser éste el lugar más seguro para alguien que ha perdido sus instintos.

Temor a aventurarse en solitario o revelarse, temor a buscar un mentor, una madre 0 un padre, temor a presentar un trabajo hasta que no se ha conseguido la perfección absoluta, temor a emprender un viaje, temor a interesarse por otro 0 por otros, temor a seguir adelante, huir o venirse abajo, rebajarse ante la autoridad, perder la energía en presencia de proyectos creativos, sentir encogimiento, humillación, angustia, entumecimiento, ansiedad.

Temor a reaccionar con agresividad cuando ya no queda nada más que hacer; temer probar cosas nuevas, enfrentarse con desafíos, hablar claro, oponerse; sentir náuseas, mareos, acidez estomacal, sentirse como cortada por la mitad o asfixiada; mostrarse conciliadora o excesivamente amable, vengarse.

Temor a detenerse o a actuar, contar repetidamente hasta tres sin decidirse a empezar, tener complejo de superioridad, ambivalencia y, sin embargo, estar totalmente capacitada para obrar a pleno rendimiento. Estas rupturas no son una enfermedad de una era o un siglo sino que se convierten en una epidemia en cualquier lugar y momento en que las mujeres estén cautivas, en todas las ocasiones en que la naturaleza salvaje haya caído en una trampa.

Una mujer sana se parece mucho a una loba: robusta, colmada, tan poderosa como la fuerza vital, dadora de vida, consciente de su propio territorio, ingeniosa, leal, en constante movimiento. En cambio, la separación de la naturaleza salvaje provoca que la personalidad de una mujer adelgace, se debilite y adquiera un carácter espectral y fantasmagórico. No estamos hechas para ser unas criaturas enclenques de cabello frágil, incapaces de pegar un salto, de perseguir, dar a luz y crear una vida. Cuando las vidas de las mujeres se quedan estancadas o se llenan de aburrimiento, es hora de que emerja la mujer salvaje; es hora de que la función creadora de la psique inunde el delta.

¿Cómo influye la Mujer Salvaje en las mujeres? Teniéndola a ella por aliada, jefa, modelo y maestra, vemos no a través de dos ojos sino a través de los ojos de la intuición, que tiene muchos. Cuando afirmamos nuestra intuición somos como la noche estrellada: contemplamos el mundo a través de miles de ojos.

La naturaleza salvaje acarrea consigo los fardos de la curación; lleva todo lo que una mujer necesita para ser y saber. Lleva la medicina para todas las cosas. Lleva relatos y sueños, palabras, cantos, signos y símbolos. Es al mismo tiempo el vehículo y el destino.

Unirse a la naturaleza instintiva no significa deshacerse, cambiarlo todo de derecha a izquierda, del blanco al negro, trasladarse del este al oeste, comportarse como una loca o sin control. No significa perder las relaciones propias de una vida en sociedad o convertirse en un ser menos humano. Significa justo lo contrario, ya que la naturaleza salvaje posee una enorme integridad.

Significa establecer un territorio, encontrar la propia manada, estar en el propio cuerpo con certeza y orgullo, cualesquiera que sean los dones y las limitaciones físicas, hablar y actuar en nombre propio, ser consciente y estar en guardia, echar mano de las innatas facultades femeninas de la intuición y la percepción, recuperar los propios ciclos, descubrir qué lugar le corresponde a una, levantarse con dignidad y conservar la mayor conciencia posible."

(Con cariño especial para Gloria. 
Si alguien no puede conseguirlo, el musgo lo tiene: vitarbe@hotmail.com)
 

Contemplar la virtud y una receta fácil

 
(De "Cocina Zen", Edward Espe Brown)

Para contemplar la virtud hay que tener la mente tranquila

Cuando empecé a trabajar de cocinero en 1966, desarrollé un mal genio profesional en pocas horas.

Cuando era friegaplatos estaba tranquilo y sereno y cuando los cocineros se salían de sus casillas, me hacía gracia y sentía vergüenza ajena. No entendía cómo los cocineros podían gritar con aquella ira cuando era evidente que no obtenían ningún resultado. "Es una estupidez y es ridículo", me decía a mí mismo, enarcando una ceja. Pues bien, tuve que comerme mis palabras.

A veces las personas que trabajan contigo son demasiado educadas para enfrentarse a ti cuando te comportas mal, pero ya sabes que los demás se han dado cuenta cuando empiezan a reunirse para discutir: "¿Qué vamos a hacer con Ed?" Se necesitaron dos personas para sustituirme como friegaplatos pero eso no me ayudó a relajarme en mi nuevo cargo. "¡Saca esos huevos ahora que están calientes!" aullaba. ¿O es que no tiene que estar todo perfecto? ¿O es que o tienen que poner todos el máximo de su parte para que las cosas salgan bien? A petición de mis compañeros acepté intentar tranquilizarme un poco.

En diciembre de aquel año el Centro Zen compró Tassajara. Como yo ya era un estudiante de zen y tenía más de dos meses de experiencia como cocinero, me ofrecieron el puesto de jefe de cocina del nuevo centro. Fui aprendiendo con el tiempo; además todos sabían que la cocina no estaba muy bien organizada. Me refugié en concentrarme en lo que estaba haciendo: "Cuando laves el arroz, lava el arroz; cuando remuevas la sopa, remueve la sopa..." >>>>>>>