Meter la pata o la noble verdad del buda que siente y padece
Me han dicho que no es obligatorio estar feliz todo el tiempo, que puede que sí o puede que no. Más bien casi seguro que no, que de vez en cuando o muchas veces o pocas estaré triste, disgustada o furiosa.
Pues es un alivio, la verdad.
Yo pensaba que lo bueno era estar bien a todas horas y me agobiaba un poco-bastante-mucho porque por más que me esforzaba no lo conseguía, pensaba que lo bueno era tener derecho a todo en todo momento y por alguna extraña operación mental creí que tener derecho a la felicidad era prácticamente lo mismo que estar obligada a serlo. Una insana obligación que me hacía tremendamente infeliz, ¡qué cosas!
El caso es que desde que tengo permiso (porque me lo he dado) para ser imperfecta y meter la pata, desde que no me obligo a ser feliz, vivo más a gusto y me enfado mucho menos conmigo misma y por lo tanto con los demás.
He decidido con mi soberana voluntad que como soy humana me puedo permitir algunos lujos que los pobres dioses no tienen. Por ejemplo eso: la maravillosa sensación de meter la pata sin vergüenza aunque sea con dolor pero también con la seguridad de que la puedo sacar, aprender y a continuación reparar el daño humildemente.
Y aquí lo escibo para que no se me olvide recordarlo cuando lleguen los momentos de dificultad.
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Un cuento más del Mullah Nasrudín

Nasrudin conversaba con un amigo.
Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?
Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.
Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.
¿Y por qué no te casaste con ella?
¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.
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Jugar a los dados
Aquí al lado, en la columna de la derecha, hay un par de dados rojos. Los pusimos por jugar y para jugar siguen estando; para ser sorprendidos por lo que nos ponga ante los ojos. Si lo que nos ofrece nos parece una birria... pues volvemos a pinchar los dados y a ver qué pasa. Algunas veces lo hago y encuentro cosas que no recordaba y me dan ganas de añadir algo que descubrí más tarde. Y veo cómo sí es verdad que voy cambiando -que vamos cambiando-, que explorando límites día tras día también los conquisto y encuentro más espacio donde cabe más gente y más puntos de vista que completan y aumentan los míos; que tengo más refugios para los tiempos en que no todo va bien (o como a mí me parece que es "bien") o cuando llega el invierno para las ideas o cuando los ojos se me nublan y la fe y la alegría parece que han huido de mi mundo.
Reencuentro los trucos, juegos y guiños (marcas de constructores de puentes a la otra orilla) que dejamos por ahí: una imagen que al pinchar sobre ella lleva a otro blog con corazón, un enlace invisible a una canción antigua, una palabra poderosa escrita en bajito (en letra pequeña, a veces tan pequeña que casi no se ve), algo resaltado con algún color...
Quisimos hacer un blog repleto de secretos invisibles y al aire, con huellas y señales tan solo para los apaches que saben cómo se escucha la tierra -y los pasos dados en la tierra- con la oreja pegada al suelo. Para quienes, por tantos zazenes sudados y gozados o por lo que sea, han aprendido a percibir de un vistazo que algo ha cambiado, lo buscan curiosos y lo encuentran y lo celebran y se apresuran a compartirlo.
Para quienes siembran generosamente y dejan con alegría que recoja a quien le corresponde hacerlo.
Y que circule.
A mí me lo contaron y yo se lo cuento a otros de boca a oreja. En bajito.
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Ojito con las palabras
Cada una tiene no menos de siete secretos escondidos entre sus letras o bajo sus letras o enmascaradas en sus sonidos... pero aparte de esto que forma parte de lo que los sufíes piden como una oración: “que se abran las puertas de las letras de las palabras” (claro que ésa es otra historia)...
Hablamos de lo concreto y práctico, de lo de todos los días.
Hablamos de lo concreto y práctico, de lo de todos los días.
*
Cuidado con la palabra "NO". La frase que contiene NO, para ser comprendida, tiene que tener algo al lado y es ese algo que está junto a ella lo que trae a la mente. El NO existe en el lenguaje pero no en la experiencia.
Por ejemplo: piensa en "NO"... no viene nada a la mente. Ahora NO PIENSES EN EL COLOR ROJO........Te pedí que NO pensaras en el color rojo y probablemente pensaste.
Cuidado con la palabra "NO". La frase que contiene NO, para ser comprendida, tiene que tener algo al lado y es ese algo que está junto a ella lo que trae a la mente. El NO existe en el lenguaje pero no en la experiencia. Por ejemplo: piensa en "NO"... no viene nada a la mente. Ahora NO PIENSES EN EL COLOR ROJO........Te pedí que NO pensaras en el color rojo y probablemente pensaste.
Por lo tanto: Procura hablar en positivo, di lo que quieres y no lo que no quieres, por ejemplo, una persona le dice a otra, "No toques mi portátil", sería mejor decir algo así como... "A mi portátil el único que lo toca soy yo", o "Te prohibo tocar mi portátil".
*Cuidado con la palabra "PERO", que niega todo lo que viene antes.
Por ejemplo: "Pedro es un muchacho inteligente, esforzado, PERO..."
Sustituye el PERO por Y, en cuanto puedas. Podrás darte cuenta de que algo muy sustancial cambia o de que realmente querías hacer una crítica enmascarada con cortesía.
*Cuidado con la palabra "INTENTAR", que presupone la posibilidad de fallar.
Por ejemplo: "Voy a intentar reunirme contigo mañana a las 8". En otras palabras: existe una gran posibilidad de que no vaya, puesto que lo voy a "intentar". No lo intentes ¡hazlo!. Viene a ser lo del anuncio de nike: “Just do it”
*Cuidado con "NO PUEDO" o "NO LOGRO", que anuncian incapacidad personal. Mira a ver qué pasa si dices NO PODÍA o NO LOGRABA, que presupone que eso sucedía.... antes, no ahora ni en el futuro.
*Cuidado con las palabras "DEBO", "TENGO QUE" o "NECESITO", que presuponen que algo externo controla tu vida, normalmente esquemas mentales muchos de los cuales no resisten un análisis serio. En lugar de ellas usa QUIERO, DECIDO, VOY.
*Habla de los problemas o de las descripciones negativas de ti mismo, utilizando el verbo en pasado. Esto libera el presente.
Por ejemplo: "Yo tenía dificultad en hacer esto..."
*Habla de los cambios deseados para el futuro utilizando el tiempo presente del verbo. Por ejemplo: en lugar de decir "Voy a lograr", di "Estoy logrando".
*Sustituye "ESPERO" por "SÉ".
Por ejemplo: en lugar de decir "Espero aprender eso", di "Sé que voy a aprender eso". ESPERAR suscita dudas y debilita el ánimo.
*Sustituye lo "CONDICIONAL" por lo PRESENTE.
Por ejemplo: En lugar de decir "Me gustaría agradecer su presencia", di "Agradezco su presencia". El verbo en presente es fuerte y concreto.
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