Meter la pata o la noble verdad del buda que siente y padece

 
Me han dicho que no es obligatorio estar feliz todo el tiempo, que puede que sí o puede que no. Más bien casi seguro que no, que de vez en cuando o muchas veces o pocas estaré triste, disgustada o furiosa.

Pues es un alivio, la verdad.

Yo pensaba que lo bueno era estar bien a todas horas y me agobiaba un poco-bastante-mucho porque por más que me esforzaba no lo conseguía, pensaba que lo bueno era tener derecho a todo en todo momento y por alguna extraña operación mental creí que tener derecho a la felicidad era prácticamente lo mismo que estar obligada a serlo. Una insana obligación que me hacía tremendamente infeliz, ¡qué cosas!

El caso es que desde que tengo permiso (porque me lo he dado) para ser imperfecta y meter la pata, desde que no me obligo a ser feliz, vivo más a gusto y me enfado mucho menos conmigo misma y por lo tanto con los demás.

He decidido con mi soberana voluntad que como soy humana me puedo permitir algunos lujos que los pobres dioses no tienen. Por ejemplo eso: la maravillosa sensación de meter la pata sin vergüenza aunque sea con dolor pero también con la seguridad de que la puedo sacar, aprender y a continuación reparar el daño humildemente.

Y aquí lo escibo para que no se me olvide recordarlo cuando lleguen los momentos de dificultad.
  

pequeña historia de la pintura


Bueno, bueno ... Me he encontrado esto en la biblioteca de mi barrio.
Estoy entusiasmado, como Vicky el vikingo...
Lo han creado dos Antonios , un tal Marina y otro tal Mingote.
Si quereis divertiros esta es la dirección:
http://www.pequeñahistoriadelapintura.com/

Un cuento más del Mullah Nasrudín


Nasrudin conversaba con un amigo.
Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?
Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.
Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.
¿Y por qué no te casaste con ella?

¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

Jugar a los dados

 
Aquí al lado, en la columna de la derecha, hay un par de dados rojos. Los pusimos por jugar y para jugar siguen estando; para ser sorprendidos por lo que nos ponga ante los ojos. Si lo que nos ofrece nos parece una birria... pues volvemos a pinchar los dados y a ver qué pasa.

Algunas veces lo hago y encuentro cosas que no recordaba y me dan ganas de añadir algo que descubrí más tarde. Y veo cómo sí es verdad que voy cambiando -que vamos cambiando-, que explorando límites día tras día también los conquisto y encuentro más espacio donde cabe más gente y más puntos de vista que completan y aumentan los míos; que tengo más refugios para los tiempos en que no todo va bien (o como a mí me parece que es "bien") o cuando llega el invierno para las ideas o cuando los ojos se me nublan y la fe y la alegría parece que han huido de mi mundo.

Reencuentro los trucos, juegos y guiños (marcas de constructores de puentes a la otra orilla) que dejamos por ahí: una imagen que al pinchar sobre ella lleva a otro blog con corazón, un enlace invisible a una canción antigua, una palabra poderosa escrita en bajito (en letra pequeña, a veces tan pequeña que casi no se ve), algo resaltado con algún color...

Quisimos hacer un blog repleto de secretos invisibles y al aire, con huellas y señales tan solo para los apaches que saben cómo se escucha la tierra -y los pasos dados en la tierra- con la oreja pegada al suelo. Para quienes, por tantos zazenes sudados y gozados o por lo que sea, han aprendido a percibir de un vistazo que algo ha cambiado, lo buscan curiosos y lo encuentran y lo celebran y se apresuran a compartirlo.

Para quienes siembran generosamente y dejan con alegría que recoja a quien le corresponde hacerlo.

Y que circule.

A mí me lo contaron y yo se lo cuento a otros de boca a oreja. En bajito.
  
 

Ojito con las palabras

 
Cada una tiene no menos de siete secretos escondidos entre sus letras o bajo sus letras o enmascaradas en sus sonidos... pero aparte de esto que forma parte de lo que los sufíes piden como una oración: “que se abran las puertas de las letras de las palabras” (claro que ésa es otra historia)...

Hablamos de lo concreto y práctico, de lo de todos los días.

*Cuidado con la palabra "NO". La frase que contiene NO, para ser comprendida, tiene que tener algo al lado y es ese algo que está junto a ella lo que trae a la mente. El NO existe en el lenguaje pero no en la experiencia.

Por ejemplo: piensa en "NO"... no viene nada a la mente. Ahora NO PIENSES EN EL COLOR ROJO........Te pedí que NO pensaras en el color rojo y probablemente pensaste.

Por lo tanto: Procura hablar en positivo, di lo que quieres y no lo que no quieres, por ejemplo, una persona le dice a otra, "No toques mi portátil", sería mejor decir algo así como... "A mi portátil el único que lo toca soy yo", o "Te prohibo tocar mi portátil".

*Cuidado con la palabra "PERO", que niega todo lo que viene antes.
Por ejemplo: "Pedro es un muchacho inteligente, esforzado, PERO..."

Sustituye el PERO por Y, en cuanto puedas. Podrás darte cuenta de que algo muy sustancial cambia o de que realmente querías hacer una crítica enmascarada con cortesía.

*Cuidado con la palabra "INTENTAR", que presupone la posibilidad de fallar.
Por ejemplo: "Voy a intentar reunirme contigo mañana a las 8". En otras palabras: existe una gran posibilidad de que no vaya, puesto que lo voy a "intentar". No lo intentes ¡hazlo!. Viene a ser lo del anuncio de nike: “Just do it”

*Cuidado con "NO PUEDO" o "NO LOGRO", que anuncian incapacidad personal. Mira a ver qué pasa si dices NO PODÍA o NO LOGRABA, que presupone que eso sucedía.... antes, no ahora ni en el futuro.

*Cuidado con las palabras "DEBO", "TENGO QUE" o "NECESITO", que presuponen que algo externo controla tu vida, normalmente esquemas mentales muchos de los cuales no resisten un análisis serio. En lugar de ellas usa QUIERO, DECIDO, VOY.

*Habla de los problemas o de las descripciones negativas de ti mismo, utilizando el verbo en pasado. Esto libera el presente.
Por ejemplo: "Yo tenía dificultad en hacer esto..."

*Habla de los cambios deseados para el futuro utilizando el tiempo presente del verbo. Por ejemplo: en lugar de decir "Voy a lograr", di "Estoy logrando".

*Sustituye "ESPERO" por "SÉ".
Por ejemplo: en lugar de decir "Espero aprender eso", di "Sé que voy a aprender eso". ESPERAR suscita dudas y debilita el ánimo.

*Sustituye lo "CONDICIONAL" por lo PRESENTE.
Por ejemplo: En lugar de decir "Me gustaría agradecer su presencia", di "Agradezco su presencia". El verbo en presente es fuerte y concreto.