Gasshô
Bodhidharma es famoso por un par de cosas además de por su ceño fruncido para decirlo de forma suave y sin menosprecio del resto de sus cualidades. Insistió, con la terquedad que por lo visto le caraterizaba, sobre la importancia de dos prácticas en concreto y las dos esencialmente físicas: zazen y gasshô.
Entro en el dojo: gasshô. Antes de sentarme en el zafu: gasshô. Antes de quedarme quieta hasta que la campanita me libere de la inmovilidad: gasshô. Voy a iniciar kinhin: gasshô. Termino kinhin: gasshô...
A la hora de comer gasshô ante el que me sirve la comida, gasshô ante la comida, gasshô si me pasan la sal, gasshô si pido más...
Gasshô por todos sitios a todas las cosas y a todas las horas. Tanto es así que recuerdo que al principio, cuando no sabía qué había que hacer, yo, por si las moscas, hacía gasshô. Naturalmente me equivocaba muchísimas veces pero no me importaba. Siempre me ha sentado bien. Y sanpai mejor todavía.
Gasshô para dedicar mi respeto y agradecimiento al trabajo (por ejemplo) de mis compañeros de vida y a los de la Vía, a lo grandes que son algunas cosas que ni intuyo, a las acciones invisibles y generosas. Gasshô por poder sentir ese respeto y ese agradecimiento que en sí mismos son toda una bendición...
Gasshô para recordar y no olvidar que, excepto que me ponga bruta, suspicaz o caprichosa y no acepte los regalos de todos los días, la vida me trata bien.
Al fin y al cabo sigue sin desplomarse el cielo sobre mi cabeza como me aseguraron Astérix y Obélix. Que no es poco.
Gasshô para recordar y no olvidar que, excepto que me ponga bruta, suspicaz o caprichosa y no acepte los regalos de todos los días, la vida me trata bien.
Al fin y al cabo sigue sin desplomarse el cielo sobre mi cabeza como me aseguraron Astérix y Obélix. Que no es poco.
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Zen
El Reino del Agua
Sólo cuando la Virtud se pierde, predomina la benevolencia.
Sólo cuando la benevolencia se pierde, predomina la rectitud.
Y sólo cuando la rectitud se pierde, predomina el decoro.
En verdad, el decoro surge cuando la lealtad y la sinceridad escasean.
Es lo que marca el inicio del desorden.
(Lao Tsé)
Es imposible comprender y asimilar la Medicina Tradicional China sin entrar en una dimensión simbólica y poética de la realidad. Hay que atreverse a entrar en el mundo de equivalencias y correspondencias, de alusiones y asociaciones y paralelismos, del simbolismo y recuperar así los tesoros escondidos en el Reino del Agua.
Algunas aclaraciones previas
El concepto de “reino”. Los cinco reinos mutantes a los que hace referencia la Medicina Tradicional China, muy impregnada de taoísmo, son en realidad cinco estados o fases, cinco manifestaciones, cinco aspectos, cinco estancias, en las que reposa por momentos la Energía Única en su ciclo de manifestación y actividad, vale decir de concretización, conformación o condensación. Uno de ellos, el primero, es el Reino Mutante del Agua.
El concepto de mutación. Hace alusión al hecho de que cada reino al transformarse en el siguiente le genera pero también pervive en él. El reino generado conserva la memoria de su “progenitor”, la incorpora y aporta su propia forma. Todo junto pasa al siguiente. Algo similar a lo que sucede de generación en generación de padres a hijos.
El Agua alberga en su interior el dharma individual, aquello para lo que fuimos creados o, como lo expresan algunas tradiciones occidentales, para lo que fuimos "llamados de la tumba". El Agua, nuestra agua, tiene el secreto del sentido de nuestra existencia en este mundo, en este tiempo y sus coordenadas geográficas e históricas. Guarda la función a la que solamente nosotros, cada uno, podemos dar cumplimiento.
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Medicina China
18.- Ku (El trabajo en lo echado a perder)
Formado por el trigrama de la Montaña, el Aquietamiento (arriba) y el Viento, lo Suave (abajo).
Trata acerca de corregir hábitos mentales decadentes y trabajar sobre lo que se ha echado a perder.
El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete un error aún mayor (Confucio)
"El trabajo en lo echado a perder tiene elevado éxito", dice el I Ching. La imagen presentada en este hexagrama es la de una escudilla en la que proliferan los gusanos: tres días y la decadencia humana son la causa de la corrupción.
Una escudilla en la que proliferan los gusanos es una analogía que señala las ideas falsas que nosotros u otros podemos tener acerca de cómo funcionan las cosas. Las ideas falsas se forman por percepciones incompletas. Recibir este hexagrama nos dice que algunas ideas que damos por supuestas son incorrectas. También nos dice que encontremos las formas decadentes con las que podemos estar relacionándonos con el Tao, el destino, otras personas o nuestra situación en general. Esta búsqueda debe incluir la forma en que reaccionamos al trato incorrecto de los demás. Antes de que podamos seguir avanzando es necesario reconocer y corregir nuestras ideas y actitudes falsas.
Tres días simboliza los tres pasos para la corrección de uno mismo:
- la sinceridad necesaria para encontrar nuestros defectos
- la diligencia necesaria para decidirnos resueltamente contra ellos
- la decisión necesaria para resguardarnos contra su reaparición
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I Ching para el mes
La formación del ego
Hablar de la experiencia de la iluminación, de lo que es y no es, sólo consigue llenar la mente de fantasías de forma que estaremos tan ocupados con lo que “tiene que ser”, con lo que “tenemos” que sentir o lo que sentiremos cuando "logremos" la iluminación, que todo lo que estaremos logrando momento tras momento será un buen dolor de cabeza y más alienación todavía.
Así que vamos a ver cómo se forma el ego, la materia prima con la que trabajamos en la Vía.
La mayor parte de las religiones se refieren a esta materia prima de forma peyorativa. En el Zen no se le considera tan repugnante sino un terreno extremadamente fértil. (De hecho es lo que estudiamos y por ese estudio, abandonamos y olvidamos. Que ya lo dice Dôgen: "... estudiarse a sí mismo... olvidarse de sí mismo... ser certificado por todas las existencias...)
Fundamentalmente sólo existe un inacabable espacio abierto y luminoso. Solamente existe el Fundamento último (y es de esto de lo que trata la metafísica y la Tradición). Eso es lo que somos de verdad cuando se apartan todos los velos (lo que por aquí llamamos "la naturaleza original" )
Nuestro estado fundamental, antes de la formación del ego, tiene una libertad básica, una cualidad abierta. En la percepción de un objeto, simplemente hay eso: percepción. Es luego cuando nos ponemos a buscarle un nombre. Este proceso de evaluación es ilusorio, no toma todavía una forma sólida. Pero se crea una conciencia de “yo estoy bailando en el espacio” . Y el espacio se hace sólido, en vez de ser uno con el espacio (inconsciente, natural y automáticamente), lo sentimos como algo separado y tangible y...
... comienza la primera dualidad: el espacio y yo; surge la forma, lo otro. Para que esto suceda tiene que haber cierta privación, cierto desmayo en el sentido de que se nos olvida lo que somos. Hay un alto repentino, una pausa, desaparece su cualidad blanda y aireada. Vidya (que normalmente se traduce por "ignorancia" y que la Tradición occidental nombra como "La Caída") lo ha transformado en percepción de espacio sólido.
Este es el primer skandha: la creación de la forma-ignorancia que tiene tres aspectos, tres etapas.
En la *primera... supongamos un desierto en el que de repente un grano de arena levanta la cabeza, mira y se da cuenta de todo: el sol que brilla, la textura del desierto... nos "damos cuenta" de que somos algo separado.
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lo encontré por ahí,
Zen
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