¿Te atreves con un kinhin urbano?

  


En deuda con El valor de las vivencias

4 pensamientos +:

El Ermitaño dijo...

Gasshö _()_

Anónimo dijo...

En el Dojo tuvimos la suerte de poder practicar con Maria Pilar.
El dolor se habia apoderado de todo su cuerpo de tal manera que le era insoportable estar tumbada en su cama para dormir.

Un día en el Dojo, se me acercó y me dijo.... gracias, por haberme enseñado el Kin-hin, ha sido el único modo de poder pasar la noche sin dolor......

Del mismo modo que podemos ver la luz de las estrellas aunque hayan desaparecido, yo puedo ver a la luz de Maria Pilar en el viejo Dojo, y me dejo guiar por ella cuando me da por desfallecer......

Toni.

Anónimo dijo...

Muchas veces he pensado que kinhin es el gran olvidado. Al principio le tenía mucha manía, no me gustaba nada tener que abandonar la quietud a golpe de campanita y no por mi soberana voluntad. Además me resultaba mucho más complejo que zazen. Con el tiempo he ido apreciándolo...

En fin, de todos modos y respecto a Maria Pilar, me ha hecho recordar que hay personas como joyas que dicen cosas que son tesoros.

Un saludo grande para ti y todo el Comando.
ane

Anónimo dijo...

Me encanta Kinhin, es cómo un descanso ... Besos musguer@s ! Buen finde ;)

*ISA

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