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El día d y la hora h


He dado mil vueltas por la red, consultado tres mil horarios de setecientos dojos repartidos por el mundo entero; confeccioné una hoja excel que todavía estoy completando de a poquitos porque por más que me gusten las labores lentas y minuciosas ésta amenaza con ser demasiado para mi paciencia y....

.... voy llegando a la conclusión de que por esta parte del mundo entero y entre las 20 y las 21h de los jueves, hay una buena colección de gente que, a la vez, está sentada, quieta y en silencio; mirando ociosamente cómo pasan los pensamientos propios y ajenos sin darles ni más ni menos cancha (nada de hacer grandes y gordos a los positivos ni dejar morir de hambre a los negativos aunque eso sea lo que dicen que corresponde hacer cuando estamos en el tiempo y no fuera-y-dentro del tiempo como en zazen, por ejemplo).

Y para cuando los de por aquí terminamos con ese precioso trabajo, pasamos la guardia, sin tener necesidad de saberlo, a otros que justo cuando nosotros acabamos ellos comienzan.

Probablemente no hay ni un sólo segundo-de ningún día-de ningún año desde hace ni se sabe cuánto, sin alguien sentado en zazen sosteniendo como buenamente puede la Pureza Original y de la misma forma que cuando los antiguos se turnaban para custodiar el bien inmenso del fuego.

Hace tiempo se me ocurrió la estúpida idea de proponer que siempre hubiera alguien habitando el dojo. Como soy un tanto estúpida pero algo me queda de pragmatismo no lo dije en voz alta y me quedé con las ganas. Aprovecho ahora para dejarlo escrito aquí porque es una bella voluntad que, después de todo, sucede sin que nadie ni lo proponga ni se lo proponga.

Dicen los cabalistas que si esto no fuera así, el enlace entre el Cielo y el Hombre se rompería y todo sería dolor tremendo por un momento muy pequeño antes de la extinción. No tengo forma de saber si es verdad pero suena a algo parecido. Así que, tal vez sí, después de todo, el Cielo y la Tierra continúan amarrados por un Hombre a un Zafu pegado.





 

Fraternidad


Que a veces lo pienso. Un dojo me han dicho que no es una fraternidad pero me parece que tal vez sí debería serlo. Y como me lo parece, lo digo: tal vez debería ser como una familia que se asiste y ayuda en esos momentos malos que a todos nos tocan de vez en cuando. Y que pone queso, aceitunas, pasteles y vino en la mesa para celebrar los buenos triunfos sobre lo que sea que cada uno se traiga entre las manos (claro que para eso habría que saber qué es lo que cada cual se trae de momento en momento y eso no suele ser)

Además pero siguiendo con algo parecido........

............sé qué pasa con los monjes católicos viejitos; sé dónde les llevan y cómo y quién les cuida en sus tiempos finales. Pero no sé qué pasa con los monjes zen viejitos. Por lo que sé, en Japón están en su Monasterio tranquilamente haciendo sus cosas de zazen, jardín, huerto, dormir y todo lo demás como todo el mundo, pero aquí, que nos ha dado por ser monjes sin Templo y con poca cobertura, el asunto se nos pone más cuesta arriba y pienso yo que, teniendo en cuenta la edad media de los que practicamos, dentro de no mucho-mucho nos vamos a encontrar con que a lo mejor nos vendría bien tener una república independiente de zazeneros, un lugar abrigado para pode ir deslizándonos despacito hacia la muerte acunados por el aroma de un buen incienso, siguiendo esa nube sutil y pequeña que tiene por costumbre producir.  Hasta desvanecernos.

Pero juntos



Sé que no me explico bien (aunque generalmente me siento bien entendida) y que esto contradice mucho de lo que he dicho y digo otras veces pero es porque, en mi descargo, tengo que aclarar con Walt Whitman que si me contradigo es porque (como todos) contengo multitudes.


respirar


Necesitar, necesitar, lo que se dice necesitar, necesito respirar y algunas cositas más que todas salen del respirar.

Respirando puedo hacer de:

Lavandera de mi corazón
Cocinera de boberías hasta conseguir una buena sopa calentita
Jardinera manostijeras de todo lo que me sobra
Costurera de mi vida cuando se descoloca
Directora de mi orquesta cuando me reta desafinando
Hada con varita de acebo soltando estrellas a los cuatro vientos
Tejedora de mantas con lanas de colores para los inviernos fríos
Matamoscas de septiembre (las más pegajosas)
Y atrapasueños en diciembre..........

Por eso me voy al dojo de vez en cuando y me pongo a respirar a gusto y con toda la tripa y de todas esas respiraciones sale un color como de azul y oro y un olor a jabón y un aire como de alegría.


Por el módico esfuerzo de sostener el silencio con el cuerpo por un ratito corto.

Kinhin


 
Cuando comencé a practicar zazen me llamaba la atención lo fácil que me resultaba quedarme quieta en silencio y lo poco que me gustaba el intermedio de kinhin. Me dolían las caderas, se me rebelaba el equilibrio en cada paso y, si por mí hubiera sido, habría caminado un poquito más deprisa de lo que me decían que tenía que hacerlo. Tal vez porque mi mente corre tanto que ni mis manos ni mis pies llegan a poder posarla. Habría preferido que fuera sin prisa pero sin pausa porque lo que me sacaba de quicio era precisamente la pausa, a mi modo de ver eterna, entre paso y paso diminuto.

Kinhin es el patito feo del zen y sin embargo es la piedra de toque, después de todo, en lo que se refiere a nuestra acción en el mundo. Es la parte de zazen que entrena en el ir de la contemplación a la acción cuando el dojo se cierra  a mis espaldas.

Uno piensa que zazen es “nada más” que lo que hemos escuchado mil veces repetido pero es cierto que también es la “reproducción” fiel y exacta de la Creación en su viaje de ida y vuelta y vuelta a comenzar: Nada-acto-nada. Silencio-sonido-silencio. Vacío-forma-vacío. Por descontado que esto que digo no es lo que Es pero no se me ocurre cómo decirlo para que las palabras se ajusten a la realidad y como a buen entendedor pocas palabras le bastan...

Kinhin es como si fuera el acto, sonido y forma entre sentarse y sentarse. Es ahí donde vemos cómo ponemos en pie y en marcha el zazen de todos los días: algunas veces posamos el pie como pidiendo perdón y permiso, otras arrasamos como elefante en una cacharrería, otras más no se sabe si parece que avanzamos o nos queremos quedar, temblando de miedo...

Sea como sea, que para cada cual es de una manera y de cada vez es distinto, la próxima vez que la campanita haga “dinnnngggg” y toque kinhin, mira a ver si corres o caminas, si tus pasos suenan como el cristal o como la tormenta o sólo hacen ruido o ni se notan o empujas al de delante o frenas al de detrás.....



el Hannya de José Hierro


El día que  el Comando Dharma publicó un hannya shingyo "punky", por aquí estábamos (cosas de las sincronicidades) recuperando y relamiéndonos con esta preciosidad de trabalenguas:

"Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».

Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.

(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada

si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada"

José Hierro la tituló"Vida" y la dedicó a su nieta, dice Unsui en un comentario a una entrada de por aquí.

Total y en definitiva que...

la Forma es Vacío y el Vacío es Forma.


Rafu, septiembre 2013



"¿Por qué estoy aquí?

Puedo dar muchas razones pero al final, en lo más profundo de mí mismo, no lo sé.

“Proteged el suelo en el que ponéis vuestro cuerpo” dice Dôgen.


Creo que esta frase tiene dos sentidos interdependientes. Cuidad el lugar en el que os sentáis, pero también cuidad vuestro cuerpo, ese cuerpo en tanto que sede del diamante, el cuerpo como cuerpo del buda, como memoria viva de todos los budas y patriarcas de los tiempos pasados.

Los científicos van al Polo Norte para coger en las profundidad del hielo el agua que guarda la memoria de los fenómenos climatológicos, de los fenómenos vivos de los tiempos pasados. De igual manera, al sentarnos en el asiento del díamante, prestad atención a este cuerpo sin dejar que entre el rocío ni la lluvia, ni el viento ni el humo.

En lo más hondo de este cuerpo y de esta mente, manifestad la memoria antigua de los budas y patriarcas."

Por favor _/\_


Rafu (el autor de este texto que me llega por e-mail) será como sea que no tengo ni la menor idea de si es bueno, malo o regular. Que dicen unos y dicen otros y que todo depende del mapa de cada cual como bien dice Humor Zen. Y como para muestra sirve un botón, por ahí rebuscando, encontré en un foro esta opinión:

"... Y ahora, una vez profundizado en estos temas, se me revela de manera
natural y sin puntos oscuros la importancia de mantener una correcta
postura para tener una mente en equilibrio. Ahora podría dar una
conferencia de siete horas consecutivas (tipo Fidel Castro, vamos)
sobre la importancia de la posición de la columna en la práctica de
la meditación.

Y a pesar de ello, no puedo añadir ni un ápice de valor a la
enseñanza que recibí en mi primera Sesshin, cuando el Godo se levantó
de su zazén para corregirme la postura; me estiró la nuca presionando
mi barbilla hacia atrás, mientras con la otra mano me empujaba en la
zona lumbar. Me crujieron 45 vértebras (y eso que solo hay 24...).

Gracias Raphael Triet, 'Rafu'. No comparto tu método de enseñanza, no
comparto la manera en como se hacen las cosas en la Azi, advierto a
todo el que puedo sobre el peligro de asistir a tus clases, sin
embargo te debo agradecer la mejor enseñanza que he recibido en vivo
y en directo de un Maestro, la enseñanza de la postura."

........que me parece que al final y después de todo, de crítica tiene poco ya que lo que importa es que algún alguien (no importa quién) nos muestre la postura del despertar más allá del resto de asuntos personales. Porque de ella se deriva todo lo demás, tan grande y dulce.

Sesshin con Comando Dharma


A lo mejor tenías pensado hacer nada.......

o cuidar tus flores........

o saltar olas.......

o tumbarte al sol.......

o cocinar delicias............ y comértelas.......

o arreglar el mundo con media docena escasa de amigos de los de verdad y en serio ........

o dormir hasta que el mundo despierte y te llame de nuevo a la acción ........

o.......

¿sentarte sin más y a secas?

En cualquier caso..............
 

A la Vida se la obedece


Dentro de un dojo uno aprende a obedecer a la Vida y obedece. Será porque se dice que con la Vida no se hace nada, a la Vida se la obedece.

Le dicen que quieto y uno se queda quieto aunque le duela el alma o le tiemblen hasta las pestañas.

Que estirado y, atento al estiramiento, de vez en cuando, enderezará la espalda hasta parecer que quiera desplazar de su sitio al mismísimo cielo.

Que el mentón hacia dentro y uno lo hace aunque con ello aumente una antiestética papada de la que se arrepentirá, seguro que se arrepentirá.

Que respire con la tripa y también lo hace y también le crecerá la barriga de tanto empujarla hacia dentro y hacia fuera.

Que no cruce el altar y aunque no sepa por qué esotérica razón, motivo o circunstancia, no sea reglamentario atravesar ese espacio que es la línea más recta hacia su zafu, se abstendrá de hacerlo.

Que no apague las velas del altar a soplidos y nada, lo hace dando papirotazos al aire con la mano (que hay que ver lo que cuesta apagarlas de esa extravagante manera)... y así con todo.

En el dojo.

Y como resulta que dentro del dojo uno se pone de acuerdo y conforme con la Ley, curiosa y paradójicamente, cuando sale del dojo a la vida de todos los días,


a uno no le queda más remedio que desobedecer las leyes pequeñas para seguir obedeciendo la Ley grande.


Continúa quieto ante lo injusto, manteniendo la justicia.

Erguido ante otro humano erguido, apostando por la igualdad esencial de su naturaleza humana.

Entrado el mentón afirmando su determinación de hacer lo que hay que hacer.

Aireando las tripas donde almacena y esconde los olores que peor huelen. 

Evitando cortar el cordón que une el altar donde simbólicamente consagra sus mejores aspiraciones y su pequeño mundo egoísta. Y que ambos vuelvan a ser uno.

Moviendo el aire, tan sólo el aire, sutil y perfumado, para apagar los fuegos con el gesto preciso y contundente de una sola mano una sola vez. Como son las cosas en realidad.


La Gran Carcajada


Dicen que el Dharma dibuja sonrisas.

No.

El Dharma produce otra cosa que ni pasa todo el tiempo ni para siempre.

Pero pasa y cuando pasa......


Arrogancia


Y una vez que uno se aventura en el amplísimo plano de lo espiritual (por otra parte hermano y simultáneo con todos los demás incluido el material), casi de forma inmediata cree (sin darse cuenta de que lo está creyendo) ser más evolucionado que la gran mayoría de los que conoce.

Es cierto que deprisa y corriendo aprende a manifestarse humilde (y no he dicho a serlo) pero no deja de ser cierto también que en el fondo de sus fondos está convencido de que posee una parte de verdad que a los otros, por alguna razón inexplicable, les está vedado. (Ah, que no te ha pasado nunca?! A mí sí)


Cuando uno se adentra por esos mundos tiende a olvidar que por muy espiritual que se manifieste y hasta lo sea en serio, los mecanismos psicológicos propios del obvio hecho de ser humano continúan actuando.

Que si se comportaba de forma avariciosa, será avaricioso como una urraca con las cosas del espíritu; que si era perezoso, así será en cuanto a las cosas del espíritu y si arrogante, pues arrogante en cualquiera de los planos por donde camine.

Algunas veces pienso que para acceder a un dojo, sinagoga, mezquita o lo que sea, deberían hacernos pasar por un psicotécnico


Y la mayor parte de las veces lo normal es que nos rechazaran amablemente:

- No, usted viene para sentirse mejor, que no es que esté mal, es solo que es poco y escaso.
- No, usted viene por obligación devota y amorosa, siguiendo a su novi@ y no es esa la idea.
- No, usted viene por curiosidad y aquí no tenemos nada para saciarla. Busque en los libros.
- No, usted viene huyendo de su vida y, lo siento, pero se va a encontrar de manos a bruces de nuevo con ella y hasta con su propia muerte...

.... claro que si no fuera por ninguna de esas cuestiones que nos empujan y obligan, del mismo modo que respiramos, comemos, reímos, leemos, fabricamos y todo lo demás, al iniciar el día igual que al caer la noche, nos sentaríamos durante un delicioso trocito de tiempo y probablemente no lo llamaríamos de ninguna forma. Tal vez es que no haga falta nombrarlo para encarnarlo.

Interdependencia



Una de las cosas que me resulta engorrosa de practicar zazen es que las personas de mi alrededor lo sepan porque desde el mismo momento en que se lo digo, comienzan a dar por sentado que soy coherente, madura, inalterable, impecable, comprensiva y pacífica. O borde, seca, seria y tajante. Empiezan a esperar respuestas sorprendentes e incomprensibles, profundísimas de puro simples... por poner sólo unas pocas de las características que se nos suponen.

Y resulta que sí, que soy todo eso y todo lo contrario y que todo depende. O sea, como todos los demás excepto por la sutil diferencia de que yo en concreto, me dedico al noble arte de asumir que no soy nada de todo eso definitivamente, con todo el mundo y en todas las situaciones. Al noble arte de comprender profundamente que DEPENDE, podría decir mejor que DEPENDO o más precisamente todavía, que DEPENDEMOS.

Y así pensado (de pronto) en vez de invadirme la amargura esperada, me encuentro con una marea de alivio. Anda!, resulta que no soy culpable de la felicidad o el malestar de nadie, sino co-culpable, co-responsable, co-dependiente (más bien interdependiente)... qué bien que al menos seamos dos para repartirnos la carga del mundo entero. Pero sé que somos muchos más que dos, que somos todos juntos, de todos los tiempos, de todos los lugares.

Ahora ya sólo me falta que mis “sé”, mis “creo” y mis “pienso” pasen a ser células funcionales y funcionantes. Eso. Un pasito de nada.



Respira.......


  
Respira como si tuvieras los pulmones en el vientre y.........





estarás en las manos de la vieja madre Tierra 
















y Ella te convertirá en una ofrenda 















y seréis la misma oración. Vieja y nueva. 

Eterna.

Todo el camino hasta el Cielo...


... es Cielo........... decían los Antiguos.............



Pudiera ser que pensaras que el cielo te es esquivo y ajeno y que nada importa de verdad excepto la tierra con sus llantos y miedos........
Pero pudiera ser que, si te buscas, también (y no sólo) estés en el cielo.

¿Te has visto?

Estrellas que saben reír



¿Cómo decapitar a alguien que es sólo una cabeza? La imposibilidad de cortar la cabeza al gato Cheshire es uno de los símbolos más logrados de Alicia en el país de las Maravillas, y más contemporáneo también.




La risa es la manifestación suprema de la superioridad, pero no la de un hombre sobre otro sino la del hombre sobre su propia naturaleza.





Que ya lo dijo "el Principito": "... tendrás estrellas que saben reír..."


La risa es imprescindible para ser algo distinto de una.........









El crisantemo y la espada o la necesidad de traducir el zen




¿Por qué un “pilar” tiene que estar cubierto por el kesa o, en los últimos tiempos, el rakusu. ¿Porque está más guapo?

¿Para qué existe la figura de “pilar” en las sesshines?

¿Por qué Rafu ciñe su cintura con un cordón bajo el kesa? ¿Porque estiliza su figura?

¿Por qué usamos kimonos para la práctica de zazen? ¿Para uniformarnos?

¿Por qué un monje se puede poner un kimono blanco bajo el kolomo negro y un bodhisattva no? Y puestos a pensar ¿por qué o para qué un kesa?

¿Por qué el bodhisattva tiene rakusu y el monje tiene rakusu y kesa? ¿Por qué si no estás ordenado no puedes tener ni uno ni otro?

¿Por qué no puedo circular en el dojo de derecha a izquierda? ¿Para no tropezarme con el que prefiere hacerlo al contrario?

¿Por qué caen las cortinas (o puerta o lo que sea) del dojo durante el zazen y abrimos las ventanas en kinhin? ¿Para juntar el olor  sudor primero y para que se vaya después y se vuelva a juntar a continuación?

¿Por qué me pasan el espantamoscas por la cabeza en la ceremonia de ordenación?

¿Por qué llamamos ceremonia al canto del hannya?

¿Por qué el Dharani antes de la guenmai?

¿Por qué descubro mi hombro del kesa cuando pido y recibo kyosaku? ¿Para que no se gaste? ¿por respeto al kesa que no debe ser ni golpeado ni maltratado y  sí mi carne?  ¿será que es impura? ¿sí?

Se me ocurren tantas... y no será que hemos olvidado o no sabemos el significado que une todos los mundos detrás de cada gesto?

¿Y acaso importa? susurra una vocecilla en mi oreja derecha. Pues claro que sí, contesta rápidamente, indignada, otra en mi oreja izquierda. Y ahí me han pillado entre dos fuegos, lo cual, después de todo, quiere decir que me voy a quemar haga lo que haga y no quiero eso. ¿Entonces? ¿importa o no importa el conocimiento para que no importe al final en absoluto?

Después de leer "el crisantemo y la espada" no puedo por menos que preguntarme si no estaré rechazando mi propia tradición tan sólo porque es como si fuera mi idioma materno y no me resulta exótica.

Todo en el zen es japonés excepto la base, zazen que se llame como se llame viene a ser  lo que en términos occidentales tendría otro nombre. El resto, todo el resto, es un asunto cultural, de formas propias de un territorio concreto y una personalidad nacional concreta aunque, eso sí, tienen su equivalente en formas que acostumbramos a usar en esta otra parte del mundo donde vivimos.

¿a qué equivale sanpai?

¿a qué equivale el kesa?

¿a qué equivale cerrar un espacio sagrado?

¿a qué le llamamos sagrado?

¿a qué equivale la ordenación.................... en nuestro mundo?

Irrelevante? pudiera ser que sí si nos juntáramos para nada más que estar y ser: chamanes y rabinos, monjes y sacerdotes, yoguis y lamas, cálidamente unidos por un solo aliento que respira.


hannya





El hannya es el hannya y se canta como se canta, cada sílaba descansando entera en el golpe al mokugyo.

No golpea el tambor, acompaño su silencio.

Cae el palo, suelto la sílaba y le hablamos al mismo tiempo, con la misma fuerza, a la misma cosa intangible.

Hay un momento que huele y suena a principio de mundo, un instante sagrado donde hasta el aire está vacío y sé repleto y preñado. El universo queda suspendido en un “ay” y nadie sabe qué va a salir.

Kan (como un big bang) va tan deprisa seguido de ji (el siguiente minúsculo segundo de la Creación) que no tengo tiempo de darme cuenta que no hay marcha atrás: hemos vuelto a comenzar.

Curiosamente todo el hannya está determinado por el momento en que se lanza el sutra: maka hannya haramita shingyo... desde la tripa encaramándose a la garganta del responsable de esa cosa tan delicada que es conjurar y parir en el abismo, la tierra que sostendrá nuestro siguiente paso.

Hay unos pocos instantes en que nos  esforzamos suavemente por encajar, hasta que las voces empastan y las diferencias se asientan unas en otras y unas con otras.

Cada uno lo entona a su manera y las hay de lo más divertido sobre todo al principio, cuando no te lo sabes de memoria y tienes que seguir en el papel unas palabras que parecen cualquier cosa menos palabras en un folio eterno donde las líneas saltan como si tuvieran vida propia y te despistas y terminas por cerrar la boca o abrirla para reírte hasta del mismísimo dios que hasta el momento habías creído ser.

Los hay alegres y los hay pesados, los hay tensos, los hay que abren la vida siguiente y los hay que cierran todo lo anterior (que viene a ser lo mismo pero no igual).

Mis preferidos son los que me vacían, los que me dejan un sabor a agua como aire limpio de montaña. Será por la ligera hiperventilación. Será.

Ryaku Fusatsu, la ceremonia del arrepentimiento


También conocida entre nosotros como "ceremonia de arrepentimiento", aunque este nombre no acabe de encajar por sus fuertes resonancias cristianas (que no sé qué problema le vemos a lo cristiano si a lo mejor es la Iglesia Católica la que, en general, mete la pata), cuando el sentido es muy diferente.

Ryaku Fusatsu significa, "fusatsu abreviada", mientras que fusatsu hace referencia a la clásica ceremonia budista de "uposatha" cuando cada luna llena y nueva se reúnen las cuatro divisiones de la sangha monjes, monjas, laicos y laicas (y dale con señalar género. Que no hace falta, que nos damos por incluidas!) para recitar las reglas del vinaya, el código monástico. La ceremonia completa dura varias horas por lo que ésta es la versión breve.

La ceremonia gira alrededor de los versos de arrepentimiento:

  "De todos los males que haya podido producir,
generados por mi mente, mi cuerpo y mi boca,
de todo este mal karma que es sin principio  ni fin,
ahora me confieso y arrepiento"

Y cantidad de pais (prostraciones), de hecho oí una vez el  comentario de que el significado de esta ceremonia era precisamente hacer muchas postraciones, quizá esto aclare mejor su sentido. El pai es caerse y volverse a poner de pie, una y otra vez.

Veo su sentido en el reconocer los errores y comenzar de nuevo, en recordar el momento de cuando pronunciamos nuestros votos.

Hay un principio en el zen que es repetir las cosas básicas una y otra vez, insistir sobre los mismos pocos pero importantes, puntos, tan fáciles de olvidar. Y ponerse de nuevo en camino, renovado, como el año que está a punto de comenzar

Recogido de Dojo Zen de Bilbao (que ya les avisé, que se lo dije, que cualquier día copiaba y pegaba a diestro y siniestro y así lo hago porque alguien-es nos tienen que ir contando las cosas que no sabemos de la forma tradicional que llamamos zen)






Ahora yo sin acotaciones al margen: Andaba a vueltas con el asunto de la confesión...

... que sé (del verbo saber intelectual que no es lo mismo que el verbo saber de tripas) que no hay nada que confesar ni nadie ante quien disculparse ni agradecer. Vale, sí, en según qué planos y niveles. En según qué otros, al menos a mí, me viene bien hacerlo de alguna manera. Y como me borré de los católicos me quedé (creía) sin forma de poner a servir la culpa en algún sitio que no fuera mi mente que se empeña en recordar hasta lo que no debe porque ya pasó y es pasado. Y vaciarme en el arrepentimiento que es el inicio de la reparación del daño que me permite sacudir las manos alegremente y continuar comenzando.

Sé que sobre esto voy a seguir porque me importa, por la vergüenza que siento cuando me doy cuenta de lo mal que me comporto aunque sea sin querer o queriendo un poco. O sea, mal :(

Zen en el asfalto



Para los que no vivimos en un monasterio tan ricamente arropados y protegidos por normas y ritmos naturales que nadie se salta

Para los que hacemos kinhin en los pasillos de un hospital, consulta, IES o primaria, conserjería y consejería, carrefour o nuestra propia casa o la de nuestros padres que van para mayores y ya se sabe...

Para cuando no podemos entrar en un dojo a la hora prevista y porque queda fatal hincar las rodillas en el asfalto de la parada de autobús

Para nosotros, los de a pie, los apuntados al zen del loto que nace en el fuego porque aquí nos ha tocado y así lo asumimos, allá va un ánimo que muchas veces necesitamos los que no somos marcianos:

"En el mundo de los deseos,
podemos practicar zaZen
por el poder de la sabiduría.

Cuando el loto nace en el fuego
jamás puede ser destruido".

Yoka Daishi (que también tiene lo suyo)

Mañana o al otro día me pongo más seria todavía y largo una de doctrina budista por su sitio:)

¿Soy budista?



¿Soy budista?
¿Soy zen?
¿Soy soto?
¿De qué continente?
¿De la sangha de quién?

¿De qué continente de qué sangha de qué maestro de qué dojo?

¿En qué sesshines de qué dojo de qué sangha de qué maestro?

¿Qué guenmai como en qué sesshines de qué dojo de qué sangha de qué maestro?

Soy el humano que comió la guenmai de las sesshines de tal dojo de tal sangha de tal maestro de la escuela soto zen budista de tal continente que lo único que de verdad quiere aunque ni lo sepa del todo no es la guenmai, ni las sesshines ni el dojo ni la ciudad del dojo ni  la sangha ni el maestro ni la escuela soto del planeta zen del budismo oriental o europeo.

Soy el humano que no tiene ni idea de a qué huele el aire de su casa verdadera pero sí sabe que está (y no la ve, no la ve) debajo de sus rodillas en zazen, de sus pies en kinhin, de sus manos y frente en sanpai, de su mano al mokugyo, de su boca en el hannya............................................

............................... de su culo en la silla de la oficina, de su nariz inclinada sobre la cazuela, de su garganta que canta... por encima, por debajo, por dentro, por fuera y todo alrededor.

Esto no está completo porque falta todo lo demás.
Es que a lo mejor me estoy haciendo un lío con tanta etiqueta.

Inspirado en la canción inglesa “Ésta es la casa que Jack construyó” donde todo está desde el principio y al final.

Ésta es la casa que  Jack construyó
Esto es la malta que estaba en la casa 
que Jack construyó

Ésta es la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó

Esto es el gato, que mató la rata, 
Ésta es la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó 

Esto es el perro, que fastidia la gata
que mató la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó

Ést aes la vaca, con los cuernos acodados,
que sacudió el perro, que fastidió el gato,
que mató la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó

Ésta es la chica abandonada
que ordeño la vaca con los cuernos acodados
que sacudió el perro, que fastidió el gato,
que mató la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó

Éste es el hombre andrajoso,
que besó la chica abandonada
que ordeño la vaca con los cuernos acodados
que sacudió el perro, que fastidió el gato,
que mató la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó 

Éste el párroco afeitado y trasquilado
que casó el hombre andrajoso
que besó la chica abandonada
que ordeño la vaca con los cuernos acodados
que sacudió el perro, que fastidió el gato,
que mató la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó

Éste es el cocinero
que se regocijó por la mañana
que despertó el párroco afeitado y trasquilado
que casó el hombre andrajoso
que besó la chica abandonada
que ordeño la vaca con los cuernos acodados
que sacudió el perro, que fastidió el gato,
que mató la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó

Éste es el campesino que siega el trigo,
que sostuvo el cocinero 
que se regocijó por la mañana
que despertó el párroco afeitado y trasquilado
que casó el hombre andrajoso
que besó la chica abandonada
que ordeño la vaca con los cuernos acodados
que sacudió el perro, que fastidió el gato,
que mató la rata, que comió la malta,
que estaba en la casa que Jack construyó

Hablando de Deshimaru


Anticipo el final: ¿Cuchara o tenedor? 

El monje que se tomó la molestia de montar un dojo a menos de doscientos metros de mi casa (cosa que me vino muy bien porque perezosa que soy si hubiera estado aunque solo fuera a un par de kilómetros ni me habría acercado), primero me cayó bien y luego fatal por cuestiones que no vienen al caso y sobre todo porque, bien simple: no congeniábamos.

No sé qué le parecía yo al principio pero sé que al final no me podía soportar.

A la monja que dirigía al monje a quien yo le parecía horrible, tampoco le gusté mucho.

Fueron importantes en mi vida no por afinidad personal (que no, que no y que no) sino porque estaban empeñados en poner fácil y cerca la Vía aún a gente que les sacaba de quicio. En mi mundo se le llama Generosidad, en grande y es una cosa de las más respetadas.

Y algo de eso hay también con Deshimaru y todos los demás a quienes hoy adoramos seguramente porque no los sufrimos (Esto es como lo de House, mola ver de lejos y en la tele un médico tan borde... excepto que te toque y aunque te salve la vida).

Si decimos que tal o cual compañero de cuadrilla y Vía es insoportable en sus disertaciones no quiero ni imaginar lo que tuvo que ser Dôgen, y a día de hoy sigue siendo, que es que hay que cogerlo con tiempo (mejor en invierno) y ganas y cuaderno para coger apuntes y traducir.

Uno no debe olvidar (ya lo dice el Comando en sus comentarios en esta entrada: fukanzazengi paso a paso (iv) que fue un erudito, que es reconocido como el filósofo más importante de toda la historia de Japón y eso suena a "ladrillo" hasta que uno se pone y descubre que sí, que es un ladrillo pero que con ese ladrillo se construye mucho más que una casa. Ah! y un experto esotérico tendai, no lo digo por fastidiar, aunque sé que a todo el mundo le pone nervioso el esoterismo y la metafísica............ tan necesarios y en algún momento obligatorios y luego descartables..........

A lo que voy: así y por llamar las cosas por su nombre, Deshimaru siempre me pareció un engreído más bien tirando a fascista en lo que se refiere a su personalidad PERO eso es lo de menos en el plano que nos importa, lo de MÁS es que acercó una práctica que necesitábamos, que casi-muchos de los mensajes que repitió las tres veces mínimas que cualquier mensaje necesita para ser procesado en lo profundo, fueron de acuerdo a la Ley  (¡Dios, qué cosas, yo diciendo esto!)

Y agradecida.

Agradecida por no haberlo conocido personalmente.

Agradecida de poder quedarme con la esencia ya decantada de algunas de sus afirmaciones (algunas).

Agradecida porque me obligó a fijarme en lo que decía y a discriminar que no es poco.

Y agradecida porque, equivocado o no (¿quién sabe?) transmitió lo que tenía y eso es lo único que se le puede exigir a un eslabón de cadena. Espero, porque si no la gran mayoría lo llevamos de “color”.

Tengo que decir que cuando encontré a Rafu y Alonso no me lo podía creer. 

No reñían sino que animaban. 

Sabían dulce. 

Que puede parecer proselitismo barato pero de verdad que no, que sé yo que tienen sus cosas pero aún así ....

Que necesitamos cariño y comprensión y confesión y ánimo tanto como espuelas y collejas ...........



..............me he vuelto a ir por las ramas....... cosas del kraken que también soy y se me escapa sin control del vez en cuando :(