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buda doodles


Hoy mi amiga la vida (que a veces hasta sabe portarse bien) me ha regalado un día completamente ocioso para variar y sin que sirva de precedente (me aclara con cara de "no te vayas  acostumbrar").

Mire la agenda por donde la mire: por arriba y por abajo, del derecho y del revés.......

No tengo nada que hacer!

Así que uno de los muchos gustos que me he permitido (aparte de ducharme despacio como un caracol a remojo, leer sobre lo divino y lo humano, hacer puré de restos y sobras que ya se me estaban acumulando y pimientos rellenados con un invento particular, ganchillo, dibujar, limpiar y hermosear mi casa  y dejar para mañana lo que podría hacer hoy pero no me da la real gana) ha sido trastear por la red y ésta es una de las cosas que he encontrado

http://buddhadoodles.tumblr.com/



............ y hay muchísimas más viñetas listas para sentir por dentro algo parecido a:


 

Humanamente posible


Resulta que sí, que ser feliz es humanamente posible...........

 

la magia de reír



He comprobado que una de las cosas que más nos gusta a las estrellas del musgo es jugar; tanto que incluso sabemos hacerlo muy en serio y con cara circunspecta hasta que la risa nos toma por asalto y es entonces que no podemos por menos que reconocer que todavía más que jugar, nos gusta reír.

Y como a los descreídos siempre hay que enseñarles como muestra un botón:

1- Piensa en alguna de tus creencias limitantes y reconoce cómo afectan tu vida.
Siéntelo en el cuerpo y date cuenta de cómo tu futuro está condicionado por ella.
Siéntelo profundamente en todo tu ser.

2- Tras un par de minutos, sintiéndolo (bien sentido del todo; no te dejes trozos sueltos) en tu cuerpo, puedes pasar a preguntarte:
¿Es realmente verdad esto que me creo? y ¿lo opuesto también podría ser verdad?... a lo mejor también...

Ejemplo: "No puedo confiar en nadie, me las tengo que arreglar solo" (creencia que te limita)
"Hay varias personas en las que puedo confiar, ya que me dan su apoyo" (creencia opuesta)
Pero esto es solamente un ejemplo, valen también esos de "no valgo para nada", "no tengo amigos de verdad" "nadie me entiende" "nunca me sale nada bien" "qué fe@ soy"...
3- Repite la creencia opuesta y altérnala con la creencia vieja.

Haz esto varias veces, repite la creencia que te limita y altérnala con la creencia opuesta.

4- Luego de un par de minutos haciéndolo, pon la grabación que está debajo y déjala hasta el final mientras mantienes bien presente en tu mente esa creencia que te impide, anula, obstruye, angustia, aburre, aterra...





..............¡He dicho hasta el final!........ 

............. anda, repite!

  
  

Aprenderás


Alguien lo escribió así. Dicen que Borges, dicen que Shakespeare, dicen y seguramente nadie sabe quién lo dijo... sea como sea es un puñado de verdades que afirmo y confirmo que se van aprendiendo al paso del frío, el sol y la lluvia que nos hacen dulces, blandos y aptos para ser consumidos y alimentar, que a lo mejor es nuestro mejor destino.

Es un texto que circula por la red y los papeles desde hace tiempo. La primera vez que lo leí me conmovió y me movió de sitio de la misma forma que lo hizo y hace If de Rudyard Kipling.


Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas.

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado…

Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas…

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma…

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida, y que los buenos amigos son los que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuando será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve…

Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: Siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias… aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo…

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

.Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve, añade Comoalargartupena con mucho acierto y bien bonito :)

Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de vivirla (en el original, de enfrentarla)

Simultáneamente y por cosas de las coincidencias, encuentro un artículo de no quiero decir quién que seguro que os cae mal. No comparto muchas de sus cosas pero ésta, que se titula "Recitando poemas", pues sí. Ésta sí.

Aprende japonés



Ya no pongo más aplicaciones, lo prometo, enseguida vuelvo con mi opiniones y descubrimientos, enseguida vuelvo para contar cosas zen y de zen pero ésta me pareció interesante por si podemos entender qué dicen y a qué se refieren cuando dicen lo que dicen y se refieren a lo que se refieren. Y ponernos de acuerdo.

Ya digo de antemano que estoy leyendo "El crisantemo y la espada" de Ruth Benedict y que se me están cayendo hasta los palos del sombrajo. Pero eso será en unos pocos días, cuando lo tenga un poco asimilado.

A lo que iba, que es una web que lo pone fácil y me parece que hasta algo divertido con juegos y todo eso.

Échale un vistazo si te apetece:

aprende japonés aquí

mindfulness bell



sonido de nada suspendido en vacío


Si te bajas esta aplicación (mindfulness bell) al móvil escucharás una campana que suena cada cuanto le digas y que te recuerda lo que quieras, que te mete en la calma del dojo o lo que mejor te parezca. Es para android pero supongo que iphone lo tendrá también (y mejor, seguro que mejor, que es que soy iphonera convencida aunque ahora sobreviva con un android!)

La he puesto cada cinco minutos, de momento, y me doy cuenta de la facilidad que tengo para dispersarme por mil y un mundos en ese breve tiempo. No es que me desagrade, más bien me hace gracia y me sienta bien porque me doy cuenta de que cinco minutos casi equivalen a un trozo grande de eternidad por lo mucho que cabe.

Se lo agradezco infinito a mindfulness granada que lo colgó.

Mano derecha, mano izquierda...


No hagas mucho caso de eso que pone: "código de sanación emocional" ni (con perdón) tonterías por el estilo. Más bien y sencillamente, escucha, que a lo mejor, (quién sabe!), te regala un destello pequeñito de eso que tú y yo llamamos "Luz".



Cortesía de Jesús Carrasco.

Feliz Navidad


La "cosa" del tiempo de la Navidad es ésta.

Reconciliemos el alma y el cuerpo,
contemplemos en reposo la llegada del Espíritu celeste.



No tiene un estilo zen y no estoy segura de si es cristiano o pagano. Al final da lo mismo porque Lo que Es lo es igual para unos que para otros y en todos los tiempos.

Dicen que es durante el solsticio de invierno cuando La Puerta se abre y el Espíritu lo tiene más fácil para encarnar en humano.

Pienso yo que lo que nos querían decir los antiguos es que éste es el tiempo más propicio y favorable para que anide Lo que necesita de quietud y silencio para hacerse cierto y traducirse momento a momento todos los días en todo cuanto hacemos.

Sea como sea: que si puedo aliviar, que alivie; que si puedo animar, lo haga; que si puedo dejarme catapultar por el Espíritu al infinito, rechace la tentadora oferta y me quede aquí para llevarme conmigo el universo entero. Más que nada porque así lo prometo zazen a zazen y me sienta mal saltarme una palabra de honor dada libremente.

Inspirado en Arte Sacro

Pequeño buda



También tú has tenido la inmensa fortuna  de ser amado sin condiciones ni peros? o de amar así, al estilo de los budas?

El texto es de Ladrón de Guevara.

Hoy es cuatro de diciembre en Madrid.
Tú tendrías once años, y seguirías siendo una sombra en blanco y negro acurrucada en la cama, buscando brazos moteados de pecas y nuestro calor.

Ahora estarías dormido cerca del radiador, friolero,
tratando de conciliar el sueño, pero atento a sus gestos cómplices.
Dispuesto a seguirla, con paso firme, hasta el fin del mundo.
Yo os estaría observando desde cerca, amando ese mundo que es sólo vuestro.

Hoy es cuatro de diciembre en Madrid,
y aunque parezca extraño, se echan de menos tus ladridos,
los gruñidos al quitarte tu hueco en el sofá, justo entre los dos,
llevándote toda la manta y las caricias, y su sonrisa.

Me gustaría que la vieses ahora, infinitamente hermosa,
aunque echándote de menos cada día. Doliéndole tu nombre,
tu ausencia, tu recuerdo, el botón que movías cuando te abrazaba 
o regresaba a casa.

Siento que no estés en tu cumpleaños, pero en casa, te espera una vela encendida.

Para Mar

Los siete principios estéticos del zen


1.- Fukinsei,  asimetría
Para el zen la idea de perfección representa una barrera que impide el pleno acceso al camino, por lo tanto una de las finalidades de la práctica es eliminar esa barrera.

La perfección es presuntuosa y rígida, la asimetría es libre y respira.

2.- Kanso, austeridad
El espíritu del zen se desarrolla dentro de la austeridad. Los excesos llevan al caos, generando otra barrera que hay que evitar. En la práctica de las vías del zen es necesario eliminar todo aquello que resulta innecesario y superfluo.

Eliminar lo innecesario y superfluo 
para descubrir la simplicidad de la naturaleza.

3.- Kokôdignidad solitaria
Este termino, difícil de traducir en una sola palabra, está directamente relacionado con esos cambios naturales que se dan con el paso del tiempo. Representa las calidades de la edad, esa pátina antigua en que se ha transformado el brillo inicial, dejando ver la belleza y la dignidad que se adquiere a través del uso y de la existencia.

 Es la esencia más pura, que se alcanza solo cuando los accesorios han dejado de ser necesarios.

4.- Shizen, naturalidad
En el zen la naturalidad va unida a la sinceridad. Todo aquello que surge o aparece de forma natural, refleja en su origen una condición auténtica.
La naturalidad no lleva propósito ni intención, surge sin esfuerzo como resultado del no-pensamiento ( mu-shin).

No hay mejor maestra que la naturaleza. En ella las cosas surgen espontáneamente, por eso son auténticas.

5.- Yuugen profundidad
Este principio hace referencia a la verdadera esencia que se encuentra más allá de la superficie que miramos. Sí deseamos captar la totalidad de lo que observamos para apreciarlo y llegar a sentirlo íntegramente, tenemos que hacer un esfuerzo para no quedarnos en su aspecto superficial.

Es la esencia verdadera de las cosas, que transciende su mera materialidad, su aspecto superficial.

6.- Datsuzoku desapego
Aunque parezca contradictorio, la disciplina indicada para las prácticas del zen no significa apego ni sumisión. La práctica se realiza dentro de una libertad e independencia , ya que no se busca controlar el espíritu sino liberarlo, y el aprendizaje del método es el camino para llegar a esa liberación.

7.- Seiyaku,  quietud y serenidad interior
El último de estos siete principios es la tranquilidad necesaria para que puedan surgir los otros seis. Está relacionado con la paz interior que permite el equilibrio y el estado meditativo que buscamos desde el inicio de toda práctica. Antes de comenzar cualquiera de las artes zen es imprescindible tomarnos un tiempo para entrar en ese estado de paz, dejando a un lado cualquier situación o pensamiento que suponga inquietud. Sólo con una mente despejada donde los pensamientos no intervienen, podemos encontrar la paz necesaria para sentir la liviandad del alma.

Con la mente como un estanque quieto, la piedra lanzada producirá ondas perfectas.

Cada uno merece una atenta contemplación. Y ponerlo en marcha, actualizarlo, transmitirlo y perpetuarlo.

compartido desde akikazeakizuki, que supongo que lo habrá encontrado en algún sitio que lo encontró en otro sitio. O no. De todos modos es bello ser eslabón en la cadena de transmisión...


Aclaraciones sobre la "aceptación"


  
La inadecuada definición de conceptos que resultan importantes en nuestra vida puede provocar no poco sufrimiento innecesario. Es el caso de un concepto cuya definición acostumbrada crea confusión y, en la práctica, resulta contraproducente: la aceptación.

Solemos hacernos una idea bastante negativa de ella al equipararla con la resignación. 

"Aceptar -consideramos- es dejar las cosas como están, no movilizarse para cambiarlas, asumir que son y serán siempre así. Aceptar es tirar la toalla". De esta forma juzgamos, no sin orgullo, que hay cosas inaceptables, que, incluso por cuestión moral, no han de ser jamás aceptadas.

Tomemos una actitud filosófica y adentrémonos en un nivel de mayor sutileza: ¿es posible cambiar algo sin tomar conciencia de ello y sin tenerlo presente, sin mostrarse capaz de atender a ello con el fin de conocerlo y ponerle remedio? 

Aceptar es previo a toda acción o inacción: es, sencillamente, tener la disposición de mirar y ver lo que pasa, de abrir la conciencia a lo que efectivamente está teniendo lugar; es no negar lo que existe, reconocer que lo que es, es. 

Pero sucede que el humano no siempre gusta de ver lo que hay. A veces dolorosísimo, nos cerramos por ello a verlo: "No, me niego, esto es demasiado doloroso, no puede ser, esto no debería estar ocurriendo, es inaceptable". Sí, doloroso, pero ello no me exime del hecho de que es, por lo que, cuanto más de cerca lo miremos, en mejor disposición nos hallaremos de poder modificarlo, pues, ¿cómo poner remedio a algo si cuando lo consideramos entramos en una indignación cegadora? Tal reacción de lucha contra algo que está siendo ya -de lucha en el aire pues lo que es ya no puede volver atrás-, no evita el dolor sino que lo agrava; y no permite el remedio, lo obstaculiza.

Por tanto, aceptar no equivale a resignarse. Todo lo contrario: no hay cambio posible sin aceptación. Y es que aceptar algo es reconocer que algo es, aquí y ahora, lo cual es compatible con admitir que a uno no le agrada o que le parece mal. Y buscar los remedio para ponerle fin.

Resignarse es, sin embargo, aceptar el presente sin la pretensión de movilizarse para producir un cambio, es decir, implica también la asunción del mismo hecho en el futuro: quietismo.

Esta confusión entre aceptar y resignarse tiene terribles consecuencias en nuestras vidas. El hecho de no aceptar lo que me ocurre me impide avanzar y me bloquea porque el resistirse a aceptar, a reconocer el estado de cosas actual, es huir de todo ello; es no querer mirarlas a la cara, no atreverse a situarse frente a ellas pues no resultan del agrado de uno, lo cual equivale a centrarse en el "no me gusta" y anteponerlo al "es".

Aceptar no implica necesaria y obligatoriamente "gustar", pero sí "constatar". La aceptación ontológica (del estado de cosas, de la realidad tal y como es) no significa ni conlleva aprobación subjetiva o aceptación moral. El confundir estas dos dimensiones provoca que terminemos resistiéndonos a los hechos, luchando para que las cosas que ya son, no hubieran sido. Pero tal cosa no está en nuestro poder: es nuestra potencia ver y contar con lo que hay y, sólo después, actuar según consideración.

El bien y el mal, el placer y el dolor, lo que me gusta y lo que no, pertenecen a un nivel bien posterior al ontológico (el plano del ser), base que nos viene dada y de la que hemos de partir. Las consideraciones subjetivas, si bien es legítimo poseerlas, no deberían anteponerse al reconocimiento de lo que es.

Si me niego a reconocer la existencia de algo sobre la flaca base de que no me gusta, me estoy cerrando el camino a encontrarle una solución. Y es que la aceptación es el camino de salida a todo problema: en el momento de detenerse a mirar lo que pasa, a aceptarlo, se encuentra la clave de toda transformación. Esto quiere decir que, si frente a una situación dolorosa, me dejo vivirla, ello me dará los instrumentos necesarios para salir de ella. Pero, y con nueva paradoja, si busco la aceptación por el cambio (para cambiar) ni busco realmente la aceptación ni encuentro el cambio. Esto es: no sólo el cambio necesita de la aceptación, además ésta requiere, para ser verdaderamente tal, que cese la pretensión del cambio. Es decir: dirigirse a lo real por lo real.

Lo primero que hay que hacer es dejar de querer cambiar las cosas a toda costa. Hay que detenerse ante ellas, ponerse de parte de lo real, de lo que es aquí y ahora.

Así pues, la verdadera aceptación es aquella que se busca por sí misma, aunque, y precisamente por esta actitud desinteresada de los resultados, traiga grandes frutos consigo.

El movimiento profundo propuesto por la aceptación es, parafraseando a Mercedes García Márquez, "rendirse a lo real y, después, dejarse guiar por lo real"
Teresa Gaztelu (filósofa)

para los gordos, para los flacos...


Que sé que es perverso pero doy mi palabra de honor de que hasta en Coca Cola estamos infiltrados :)

Dedicado a un@ que sé que se va a dar por aludid@

Y de todos modos siempre puedes olvidar que es un anuncio, darlo la vuelta y entonces decir que zazen es para...

Para los gordos. Para los flacos.
Para los altos. Para los bajos.
Para los que ríen.
Para los optimistas. Para los pesimistas.
Para los que juegan.
Para la familia.
Para los reyes. Para los magos.
Para los responsables.
Para los comprometidos.
Para los náufragos.
Para los de allá.
Para los que trabajan.
Para los de acá.
Para los románticos.
Para los que te quieren. Para los que no te quieren. Para los que te quieren mucho. Para los que te quieren poco.
Para los bronceados. Para los nudistas.
Para los supersticiosos.
Para los originales.
Para los calculadores. Para los sencillos.
Para los que leen. Para los que escriben.
Para los astronautas.
Para los payasos.
Para los que viven solos. Para los que viven juntos.
Para los que se enrollan. Para los que besan.
Para los primeros. Para los últimos.
Para los hombres. Para los precavidos. Para ella.
Para los músicos.
Para los transparentes.
Para los que disfrutan.
Para los fuertes. Para los que se superan. Para los que participan.
Para los que viven. Para los que suman.
Para los que no se callan.
Para nosotros.
Para todos....



Este anuncio, como muchos otros, me hizo llorar más de una vez, me inspiró muchas buenas cosas y le estoy agradecida. A lo mejor no está bien pero la publicidad me ha espoleado en direcciones que no pueden ni sospechar.
 
  

La amistad de las moscas. No matarás.



Advertencia: El siguiente texto es sentimentalmente violento. Su lectura por mentes no preparadas puede ocasionar confusión, llanto, fuga psicógena, trance hipnótico y ataques de pánico, entre otras reacciones adversas observadas, particularmente en personas con una historia de fobia a los insectos y a la muerte.

Por otra parte, se previene al posible lector que la legislación europea declara a la mosca especie protegida, y que su tráfico y compraventa son y serán perseguidos dentro del territorio de la Unión.

La inclusión de esta advertencia exime al autor de cualquier responsabilidad legal sobre las consecuencias de su lectura.

En cumplimiento de la Resolución DLXII/2022,
sobre Libertad de Expresión,
Tribunal Europeo de Viena


¿NUNCA HAS JUGADO CON LAS MOSCAS?

¿Nunca les has tendido tu mejilla, o tu mano? ¿Nunca les has prestado la atención que reclaman con esos fantásticos vuelos rasantes y esas exhibiciones de queda elegancia al sol de la tarde? ¿Qué de qué demonio estoy hablando? ¿Si hablamos de las mismas moscas? ¡Ah!, debí haber entendido. Perteneces (¿a que sí?) a la abominable especie de los insecticidas.

En primer lugar, créeme, amigo, que te compadezco. Nunca has estado jamás de verdad solo, de lo contrario apreciarías cabalmente la compañía de las moscas. Piensas que las moscas son pesadas, cuando la realidad es que se ponen pesadas contigo, a ver si así les hace algún caso. Y entonces vas y las matas. Te compadezco, amigo, porque sin duda no sabes lo que haces.

Pero a renglón seguido te notifico: no te daré tregua, recibirás de mí el trato que dispensas a las moscas, un trato bárbaro.

Así que, para empezar, dime, ¿eres de los del pulverizador o de los del matamoscas? En verdad, la diferencia es bien pequeña, pero al menos los segundos se toman más trabajo en matar. Y, lo que no es poco, lo hacen de una en una.

Demos ahora un repaso a tu carrera criminal. Vamos a ver, miserable, calcula, ¿cuántas moscas habrás matado? Que no puedas aproximar siquiera una cifra es ya suficientemente patético.

¡Insensato! ¿Sabes por lo menos lo que vive una mosca, su velocidad máxima de vuelo o cuántas patas tiene? Con tu limitado entendimiento, cualquier mosca que te haya tratado conoce más de ti. que a la inversa. ¡Pedazo de patán!, ¿cómo te atreves a liquidarlas?

Ellas saben que el roce con tu piel es agradable. Saben que sueles realizar sin previo aviso vertiginosos y masivos desplazamientos. Que tu fuerza y tamaño son enormes. Que emites sonidos. Cómo hueles. Tienes que saber que te conocen. Es más, te reconocen. Cada mosca que mataste era una huella tuya, toda esa información almacenada en su sistema nervioso, dime que lo entiendes.

Pero ya veo que empiezas a aflojar.

¿No te das cuenta? ¿No te das cuenta, animal, de cuánto daño has hecho?

Cierto que hacen cosquillas, y un poquitín de ruido, ¡pero hacer de esas minucias la razón de una muerte!

Las moscas son traviesas, presumidas, nerviosas. Viven en el puro espacio físico. A sus multifacetados ojos, las fabulosas demostraciones de tu potencia te convierten en alguien parecido al amigo que de niño a buen seguro quisiste tener. Ese chico mayor que apenas un par de veces te hizo caso. Y ahora que podías ser generoso… ¡Cuántas ocasiones, ay, de haber sido y haberte sentido fuerte desperdiciaste! ¡Qué afortunado, al cabo, por no poder recordarlas!

Y bien, amigo mío, comprendo que comienzas a sentirte como una mosca. Que sabes qué buscaban en ti las moscas que mataste, eso que tú también andas buscando. Que cegaste muchos posibles futuros. Que su vida está coja.

Anda, y promete cultivar en adelante la amistad de las moscas.

Los amos del mundo

 
por Arturo Pérez-Reverte en El Semanal 577, el 15 de noviembre de 1998. (si es que estaba "cantado")

El Zen no es ajeno a nada de todo lo que constituye la vida ya sea sublime o asquerosamente miserable. Este artículo debería estar en otro lugar, por ejemplo en el blog que dedicamos a las cosas de la política-economía: SentidoComún  pero hoy he decidido dejarlo aquí sin más razón que porque sí.

Lo hace llegar unsui a través de... el cual lo recibió de... a través de... hasta remontarnos al autor, un cascarrabias con muchas razones para serlo.


Usted no lo sabe, pero depende de ellos.

Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del ordenador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nobel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, y meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, oh prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recae directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
______________________

Transcripción íntegra del articulo de Arturo Pérez-Reverte publicado en El Semanal 577, el 15 de noviembre de 1998.

Viktor Frankl: el hombre en busca de destino


Pasó por un campo de exterminio nazi. Y no solamente sobrevivió sino que extrajo buenas conclusiones de la experiencia.

Que vivimos un tiempo incómodo, es verdad, dentro de la comodidad viscosa que nos anula. Que el suyo fue terrible y trágico, también lo es.

Y, sin embargo o tal vez por eso mismo, entre tanta perversión cruel y sangrienta, encontró la estirpe de cosas que no nos pueden arrebatar. Se pongan como se pongan si no nos dejamos.



Si quieres ver un extracto de su libro "El hombre en busca de sentido" --------------------------------------------> http://homepage.mac.com/eeskenazi/frankl.html

Simbolismo de la katana

 
Dedicado a los auténticos samurai de todos los dojos. Que los hay. Y muchos.


 

Fudo Myo, el inamovible, divinidad armada con el sable de “compasión airada”, es el defensor de la pureza, de la belleza y de la inocencia; en Japón, junto a Jizo Bosatsu, es el ángel guardián de los niños, a cuyos pies depositan ropas infantiles, juguetes y dulces, y también lo es de quienes sirven y arriesgan su vida por los demás. Fudo es también el equivalente al temible “Guardián del Umbral” de la Tradición esotérica occidental, la propia consciencia pura que impide el paso a la mente no purificada. 


En el simbolismo metafísico de la espada japonesa, la empuñadura (tsuka) representa a la inteligencia consciente, la facultad discriminadora, el control de la mente, la razón pura y por tanto la libre elección, el “libre albedrío”. 

La guarda (tsuba) simboliza el límite, la frontera y también un muro entre “ambos mundos; entre la mente subconsciente y la mente consciente, entre el espíritu-alma y la forma-materia. 

La funda (saya) representa al mundo de lo femenino, al umbrío maternal, al delphos griego, matriz, templo virginal y útero cósmico. Evoca así lo pre-formal, el estado adamantino, la Unidad aún no destruida, aún no dualizada, a la profundidad de la mente subconsciente. Es también símbolo de la “materia prima” en la Gran Obra alquímica, y por tanto, representa a su vez al cuerpo físico del forjador, del alquimista y del esgrimidor, instrumento privilegiado de experiencia en la forma. 

La apertura de la funda (koiguchi) llamada la “boca de la carpa” simboliza la entrada al mundo interno, la unidad reencontrada, o la salida, la ruptura, la expulsión del “paraíso perdido” de Milton, y por tanto la “dualización” del ser, del yo, hacia el espejismo de la “Gran Ilusión Cósmica” (maya).

El cordón (sageo) es símbolo de la conexión con el “Mundo Intermedio”, límbico, arquetípico, simbólico, y
expresa la idea de vinculación con el reino de los dioses, de lo Divino, con el universo de lo mágico, de lo sobrenatural y de lo metafísico; el vínculo con el alma, con el Yo, con el Ser. Es a su vez el equivalente del “cordón de plata”, el sutratma, contraparte etérica del cordón umbilical, que suministra el oxígeno y los nutrientes al feto, es decir, la vida y la “consciencia de ser”. Nexo que une el alma-mente, que “encarna” el alma al cuerpo denso en la materia. Es en el simbolismo iniciático emblema del “Hilo de Ariadna”, del hilo conductor que evita el extravío, y nos lleva por el “camino de retorno a casa“, hasta la salida de la gruta o del laberinto de la existencia en el mito platónico de la Caverna y del Minotauro.

El filo (shinogi) representa al alma, el Ser Inmortal, el Yo profundo, puro, brillante, que debe volver absolutamente limpio y purificado de cualquier escoria kármica al interior de su funda, al seno de la Unidad. Y del filo, lo mas importante es la acerada punta (kisaki), que en el sable japonés adopta la forma de un afilado triángulo, y que simboliza la conexión directa, el contacto, el toque celestial, la ayuda divina o la Gracia necesaria para completar la Obra, la realización del Yo que es la esencia última del ser, aquello que por fin reúne (vuelve a la unidad) “el Cielo y la Tierra”.

El sable, el arma del guerrero (Carmelo H. Ríos)

Medio pan y un libro



Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. "No sólo de pan vive el hombre"  Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.

Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? ¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.

Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa (mucho más que Lenin), estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".
 

¿Promesas falsas?

 
Suscrito de la cruz al punto (que se decía en otros tiempos). Los Hermanos Cervantes en Cómo diablos me transformo dicen que.......

"Unos viejillos pioneros meditaron más de la cuenta y descubrieron cosas que la gente normal por ahora no quiere descubrir.


Desde entonces, la meditación gira entorno a un esoterismo complicado. Es la “misa en latín” de nuestros días. Alejada del dominio convencional e idealizada por los pseudo-espirituales.


Les cuento una historia: Yo empecé a meditar para estar “iluminado” y purgar todos los problemas de mi vida.


La fantasía no me duró mucho. Mis aspiraciones grandilocuentes se disiparon y ahora tengo un motivo más realista: Medito para mantener mi cerebro saludable y lo más lúcido posible.


600 horas de meditación después, no me cabe duda que esta ha sido la práctica que más ha impactado mi forma de ver el mundo.


Pero como todo en la vida, hay un lado oscuro. Las promesas más atorrantes de la meditación pueden socavar tu transformación personal por largos días:


1. Serás espiritual y no religioso: Momificarte como imbécil 20 minutos al día no te hace más espiritual. La meditación no es una práctica espiritual ¡La vida es una práctica espiritual! Meditar sólo te ayuda a darte cuenta de eso.


2. Querrás dejarlo todo para entregarte a una vida de devoción célibe: La “espiritualización” de la meditación es parte de las razones por las que la gente “racional” le rehúye. Meditar es una simple técnica de concentración. Lo espiritual es la intención, pero tu intención puede empezar siendo mundana, carnal y ególatra.


3. Todo será color de rosa: Meditar te ayuda a mirar el lado espinoso de la vida con otros ojos. Pero las espinas nunca desaparecerán, más bien, se harán más presentes con tu práctica meditativa.


4. Destruirás tu ego: La meditación más bien engorda tu ego. Esta práctica te hace más consciente. Al percatarse de esto, tu ego dice: “Oh, qué inteligente soy, ahora tengo una consciencia que los demás no tienen.” Las tradiciones miran este fenómeno sólo como una fase en el camino hacia la iluminación. Pero para meditadores de 20 minutos al día como tú y yo, esta nueva egolatría podría durar… ¡Toda la vida!


5. Alcanzarás estados alterados de consciencia: Ten cuidado. Tu presunto “estado alterado de consciencia” podría ser otro escondite más para evadir tus esqueletos en el clóset.


Desde luego que estas no son promesas de la meditación. Son promesas de tu ignorancia. Y la promesa más burda de todas es el pecado de querer liberarte de la responsabilidad de tu transformación sólo porque cierras los ojos 20 minutos al día.


Sigue meditando, pero transfórmate en el camino."

Esto también pasará

 
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

- No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje (el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey). Pero no lo leas -le dijo- manténlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino.

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía:

Esto también pasará.

Mientras leía estas palabras sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes. Él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en la carroza y le dijo:
- Apreciado rey, le aconsejo leer nuevamente el mensaje del anillo.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó el rey- Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta. No estoy desesperado y no me encuentro en una situación sin salida.
- Escucha – dijo el anciano – este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas. También es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo bueno era tan transitorio como lo malo.

Maestro: todas las situaciones (agradables y desagradables) son transitorias; pasarán y harán lugar para algo nuevo. Encontrarás la paz si logras tomar distancia de estas situaciones y si las aceptas como parte de la dualidad de la naturaleza.

Fuente: Internet, autor desconocido

¿Cómo diablos me transformo?

    
He añadido al "Círculo de la Común-Unión" la página ¿Cómo diablos me transformo? (lo digo porque sé que generalmente uno no se pasea por esa sección de los blog). 
El caso es que de vez en cuando la visito porque, ya sea por coincidencia o por oposición, consigue espolearme. De una forma u otra hace que revise tópicos y desactive esquemas. Eso es bueno.
Dejo aquí una de sus entradas por si os sirve y para que os hagáis una idea de la línea que sigue. Se llama:

"5 promesas falsas de la meditación" y es opinable, matizable, argumentable en voz alta o baja, listo para destruir e incluso anatemizable por hereje.

"Unos viejillos pioneros meditaron más de la cuenta y descubrieron cosas que la gente normal por ahora no quiere descubrir.

Desde entonces, la meditación gira entorno a un esoterismo complicado. Es la “misa en latín” de nuestros días. Alejada del dominio convencional e idealizada por los pseudo-espirituales.

Les cuento una historia: Yo empecé a meditar para estar “iluminado” y purgar todos los problemas de mi vida.

La fantasía no me duró mucho. Mis aspiraciones grandilocuentes se disiparon y ahora tengo un motivo más realista: Medito para mantener mi cerebro saludable y lo más lúcido posible.

600 horas de meditación después, no me cabe duda que esta ha sido la práctica que más ha impactado mi forma de ver el mundo.

Pero como todo en la vida, hay un lado oscuro. Las promesas más atorrantes de la meditación pueden socavar tu transformación personal por largos días:

1. Serás espiritual y no religioso: Momificarte como imbécil 20 minutos al día no te hace más espiritual. La meditación no es una práctica espiritual ¡La vida es una práctica espiritual! Meditar sólo te ayuda a darte cuenta de eso.


2. Querrás dejarlo todo para entregarte a una vida de devoción célibe: La “espiritualización” de la meditación es parte de las razones por las que la gente “racional” le rehúye. Meditar es una simple técnica de concentración. Lo espiritual es la intención, pero tu intención puede empezar siendo mundana, carnal y ególatra.

3. Todo será color de rosa: Meditar te ayuda a mirar el lado espinoso de la vida con otros ojos. Pero las espinas nunca desaparecerán, más bien, se harán más presentes con tu práctica meditativa.

4. Destruirás tu ego: La meditación más bien engorda tu ego. Esta práctica te hace más consciente. Al percatarse de esto, tu ego dice: “Oh, qué inteligente soy, ahora tengo una consciencia que los demás no tienen.” Las tradiciones miran este fenómeno sólo como una fase en el camino hacia la iluminación. Pero para meditadores de 20 minutos al día como tú y yo, esta nueva egolatría podría durar… ¡Toda la vida!

5. Alcanzarás estados alterados de conciencia: Ten cuidado. Tu presunto “estado alterado de consciencia” podría ser otro escondite más para evadir tus esqueletos en el clóset.

Desde luego que estas no son promesas de la meditación. Son promesas de tu ignorancia. Y la promesa más burda de todas es el pecado de querer liberarte de la responsabilidad de tu transformación sólo porque cierras los ojos 20 minutos al día.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino."


Al principio


Al final


Siempre