La comida no se tira: sopa de brujas y zumo de tomate demasiado maduro

   
En las sesshines dejamos los cuencos limpios, tan limpios que ni se friegan. Tan sólo apartamos, simbólicamente, un pellizco de pan para los gakis. 


La palabra oryoki podría ser traducida como ”justo lo necesario”. Esto quiere decir que cada uno recibe justo los alimentos necesarios para mantenerse en buen estado de salud. Ni más, ni menos. No hay derroches ni desperdicios. Lo que el responsable del servicio pone en los cuencos -siguiendo las indicaciones del que los recibe- es lo que cada persona consume. Una vez terminada la colación, cada uno rebaña su cuenco hasta no dejar ni una minúscula partícula de alimento. Después, cada uno lava sus cuencos con un poco de té, que es ingerido a continuación. De forma que, una vez concluida la comida, los cuencos están limpios y listos para volver a ser usados en la siguiente comida. Los alimentos sobrantes no servidos son reciclados e incluidos en la próxima colación. Nada se tira, nada se malgasta. Este es el espíritu del Zen. Esta actitud ante los alimentos no se ciñe exclusivamente a ellos, sino que se convierte en una actitud general ante la vida: usar “justo lo necesario”, (dice un practicante de zazen que se llama Dokushô)


Una de las pesadillas de un tenzo es calcular lo que se va a consumir. Que no falte, que no sobre. Que si sobra se reutilice.... por ejemplo haciendo "sopa de brujas". Es fácil: coges todo lo que sobró, añades agua, sal y un poco de patata o si lo prefieres, arroz. Y lo pones a hervir. Que unos y otros ingredientes se hagan amigos al calor de un buen fuego. Si la sopa no queda muy bonita la haces puré y listo. O "da de comer al hambriento" y repártela.


Si los tomates que compraste han madurado excesivamente como para una ensalada, pásalos por "el chino". Agrega sal y pimienta y desayuna con un poco de ese buen sol rojo.


Si la fruta está a punto de caducar, elimina lo podrido, añade alguna galleta, tritúralo todo y merienda como un bebé.


Si aún así te sigue sobrando comida (cosa bastante probable) métela en algún recipiente hermoso (que seguro que también te sobra) y regálaselo a alguien de la sangha o de la no-sangha.


Pero, ¡por dios bendito!, no desperdicies la comida que tanto le costó lograr al sol y a la luna, al agua y a la tierra, al hombre y a la mujer porque lo que solemos hacer es.............

Alfredo y Carmen ultiman los preparativos de sus vacaciones. En pocos minutos el cubo de la basura, que guardan debajo del fregadero de la cocina, está a rebosar de comida sin caducar. Un brick de leche, medio melón, melocotones, pasta, pan de molde... «Da pena tirar todo esto mientras otros pasan hambre pero el viaje es largo, hace calor y el maletero va hasta arriba de cosas...», justifica ella. Los hábitos de esta pareja, pese a la crisis, no son rara avis en los hogares españoles. En más de 16 millones de casas cada año se tiran a los contenedores más de 6.860 millones de euros en comida todavía en buen estado. Y eso que la necesidad va en aumento.

Madrid, 23.30 horas. Los empleados de un céntrico Starbucks -una conocida franquicia de cafés- echan el cierre y hacinan varias bolsas de basura en la entrada del local. En su interior, sandwiches, bocadillos y ensaladas que no caducarán hasta dos días después. La multinacional cafetera, con sede en Seattle (EEUU), tira todos los alimentos que no se hayan vendido dos días antes de que caduquen a excepción de los croissants, que se tiran todos los días a las 12.30 de la mañana cuando se reciben los horneados. Ni mucho menos son una excepción. En España, aunque no existen estadísticas oficiales sobre la cantidad de comida que se vierte a los basureros, se estima que el 20% de los alimentos frescos ofrecidos por restaurantes y grandes superficies acaban en los contenedores en perfectas condiciones para ser consumidos.

Y es que saber llenar la cesta de la compra sólo con lo necesario resulta, paradójicamente, más difícil que nunca. Cecilia Méndez, experta en sociología del consumo y de la alimentación de la Universidad de Oviedo, sostiene que a los españoles nos faltan dos cualidades básicas para no desperdiciar: aprovechar los restos de comida y tener tiempo para hacerlo correctamente. «Nos resulta más sencillo tirar la comida que reutilizarla para elaborar otros platos».

Pero no toda la culpa es nuestra. «Los establecimientos continuamente nos están bombardeando con ofertas que hacen pensar que estás ahorrando, de modo que acabas comprando más de la cuenta. Pagas tres cosas, cuando en realidad querías una, y dos acaban en la basura», alerta el portavoz de la asociación de consumidores FACUA, Rubén Sánchez. De hecho, una décima parte de los 646,5 kilos de alimentos que cada español compra al año viaja en buen estado a la basura. Esto sucede en el mismo país en el que más de 1,5 millones de personas pasan hambre, según datos de la Federación Española de Bancos de Alimentos.

Jóvenes que se acaban de emancipar y no saben comprar, familias que caen una y otra vez en las trampas comerciales del 3x2... El derrochador no tiene un perfil nítido. Puede ser cualquiera. Cada ciudadano tira cada año el equivalente a una cesta repleta de comida valorada en cerca de 150 euros: más de medio kilo de carne de bovino, casi cinco kilos de pan, dos de pescado, 12,5 kilos de huevos, ocho litros de leche o seis kilos de frutas y verduras.

DERROCHE INCONCEBIBLE

Las cifras abruman, aunque no dejan de ser discretas si se comparan con las de países como, por ejemplo, EEUU y Gran Bretaña. En el primero, la comida desperdiciada aumenta hasta un 40% (estudio de la Universidad de Arizona), mientras que se sitúa entre un 20% y un 30% en Gran Bretaña, según la oficina medioambiental británica. Tristram Stuart -abanderado del freeganismo, una corriente de nuevo cuño que pregona un estilo de vida alternativo basado en denunciar el consumismo para abastecerse de lo que tiran los establecimientos- ha levantado ampollas en el mundo anglosajón con su libro Waste: Uncovering the Global Food Scandal, en el que pone cifras, todas ellas escandalosas, a la sociedad de la opulencia. Hasta 484 millones de yogures sin abrir, 1.600 millones de manzanas en perfecto estado (27 por persona) o 2.600 millones de rebanadas de pan se arrojan a la basura cada año en Gran Bretaña.

El valor de lo que despilfarramos en los países desarrollados aumenta más, si cabe, cuando éste se relaciona con la lacra que el hambre arroja. Sólo con el pan que las familias británicas desechan cada año, 30 millones de personas malnutridas podrían aliviar su hambre (según datos recogidos por el diario británico The Guardian). El montante de lo desperdiciado en EEUU asciende a 45 millones de toneladas de una producción anual cifrada en 160. En el país más rico del mundo 30 millones de personas pasan hambre y sólo bastarían 1,8 millones de toneladas para que dejaran de hacerlo, es decir, aprovechar un kilo de cada 25 desperdiciados, según datos de la ONG estadounidense Food Not Bombs.

El derroche de los españoles tiene un precio: 6.500 millones de euros en comida que cada año se pudren en los cubos de la basura.

EL DESPILFARRO EN CIFRAS

España. Desechamos el 10% de los alimentos adquiridos, unos 2,9 millones de toneladas que darían de comer a la mitad de la población de Somalia durante un año.

La cesta. ¿Qué tiramos? 242.600 toneladas de carne, 111.000 de pescado, 330.000 de fruta, 27.500 de arroz, 139.000 de patatas, 222.000 de pan, 369,5 millones de litros de leche...

Otros países. Gran Bretaña tira 5,4 millones de toneladas, con las que se podría alimentar a toda Guinea (8,6 millones de habitantes). En EEUU la cifra aumenta a 45 millones: el sustento de toda Etiopía (73 millones de habitantes).

Fuente: solidaridad.net

(Busca "freeganismo" en la red. A lo mejor es una opción porque yo también soy Alfredo y Carmen y Starbucks y Mercadona o Hipercor y no quiero seguir siéndolo)
  
   

14 pensamientos +:

unsui dijo...

Es realmente un escándalo, sobre todo teniendo en cuenta la miseria que hay en el mundo.
Creo que todo lo que se come de más, es también tirar la comida.
¿y que decir del gasto en dietas y productos adelgazantes de esta sociedad obesa? ¿cuanto gente se podría alimentar con él?
Que impresentables somos!
Muy buena información Ane

Anónimo dijo...

Muy buena entrada!!!!

Anónimo dijo...

Una escribe, recomienda, afirma cosas, hace brindis al sol y todo queda muy bonito pero, claro, "ser hombre obliga, compañero, a que lo dicho lo tengas que hacer luego verdadero".

Hoy he mirado en la cocina y tengo muchos alimentos almacenados. Unos me apetecen y otros no pero puestos a comportarme como lo que digo ser (que he comprobado que me sienta estupendamente aunque tenga que hacer ciertos esfuerzos), no he comprado pan porque todavía tenía media barra, dura pero pan al fin y al cabo. No he comprado nada porque he decidido que primero me alimento de lo que tengo y cuando ya no tenga más, volveré a darme una vuelta por el super ;)

ane

Anónimo dijo...

De Super nada. Comprar en pequeñas tiendas y primar el comercio de proximidad (nada de grandes superficies). Efectivamente el pan que no comes se puede congelar (de un día para otro no aguanta puesto que no es pan eso que nos venden últimamente.

Mi nevera de un año para acá suele estar vacia y un día a la semana mis familiares más allegados me facilitan los suministros básicos y el otro día se me saltaron unos lagrimones porque.... "había una tartita de Queso!!!!!!!

Freganismo, eso es para afortunados que tienen un super en la zona (que no es mi caso), lo auténtico es el HAMBRE PURA Y DURA.

Carpanta Jones

Anónimo dijo...

Vale, tomo nota: nada de super y aliviar en la medida que pueda el hambre pura y dura de quienes tengo cerca dado que soy una auténtica privilegiada.

Más, que para eso estamos.

ane

Anónimo dijo...

Por cierto, Carpanta Jones, si vives en valladolid o cerca, dínoslo y repartimos.

(Vale para cualquiera que viva por aquí)

ane

Anónimo dijo...

Se siente sincera la oferta, si un día paso por valladolid me conformaré con un cuenco de guen mai.

Desde que frecuento ambientes “empobrecidos” me he dado cuenta de lo reticentes que somos a reconocer que necesitamos ayuda (ese orgullo…). No suele funcionar “el dar” sin más, hay que ser más sutil, hay que saber qué es lo que necesita el prójimo y hay que saber cómo ofrecerlo. Un Bodhisattva debería saber que los votos van acompañados de unos “deberes” que hay que cumplir, y que a veces para ayudar a pasar a la otra orilla se necesitan barcas diferentes para cada persona.

Vuelvo a repetir, muchas gracias por el ofrecimiento ane, si algún día pudiese asistir a un Dojo seguramente sería en uno como el vuestro,

Gassho,

Carpanta J

Anónimo dijo...

Muiso la hace muy rica, bueno, en realidad todo lo que cocina le sale muy bien y debe ser porque lo mira, lo anima, lo corrige y no sé cuántos trucos más. Lleva la cocina en la sangre porque su madre era genial en eso.

Por lo demás, durante mucho tiempo recibir se me daba mal, sentía como vergüenza. ¡Error mío! El arte de dar y el de recibir son la misma cosa y se producen a la vez. Hay un "dar" que es todo un ejercicio perverso de poder. Hay un "recibir" estilo buitre que tampoco.

Lo que sí sé es que tu comentario entero ha sido un regalo ante el que voy a tener que hacer, también yo, un buen gasshô.

Vaya piropazo que nos has soltado, compañero!

:))
ane

Siddharta dijo...

Ane, ¡magnífica entrada! Muchas gracias por poner el dedo en esa llaga de esta sociedad tan absurda. La tradición zen es muy clara sobre el anti-desperdicio. Y después, yo mismo que estoy totalmente de acuerdo, no siempre lo practico ... Gracias por recordarlo.

Gassho.

Anónimo dijo...

Esta sociedad a la que tan bien sirvo más veces de las que me gustaría, Siddharta. Me está costando un esfuerzo no comprar lo que me apetece aunque tenga de sobra en la despensa :(

Pero como he dicho que lo hago y me parece bueno, pues lo hago. Que hay pulsos que no me gusta perder. Ea!

ane

comoalargartupena dijo...

Como dijo Gandhi "Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres", y de normal comemos más de lo que necesitamos (pero mucho más!.
Espero que para cuando nos demos cuenta no sea demasiado tarde...

Un saludo!

Xaro La dijo...

Pues no, no deberíamos tirar nada, hay muchos niños muriendo de hambre, que bien dicho en el comentario anterior lo que Gandhi dijo " Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres..."

Gracias por traernos la consciencia de estos actos y penasmientos.

Una abrazo.

Elisenda Ortega Matas dijo...

Cuanra razón! es tan triste saber que para que unos podamos hacer régimen para recuperar línea y salud, otros deben pasar hambre...

ane dijo...

Me parece que comoalargartupena, Xaro La y Elisenda -si no estáis delgados ya- os vais a quedar en los huesos, jaja! a lo mejor hasta es bueno para la salud ^^

Publicar un comentario