7.- Shih (El ejército)

   
Hexagrama7. El ejército

Recibimos este hexagrama cuando estamos a punto de ser desafiados por una situación difícil, por una "guerra", ya se trate de un problema objetivo o un conflicto con uno mismo o una situación que amenza nuestra independencia emocional. Al margen de cuál sea su naturaleza, debemos subyugar firmemente nuestro corazón infantil (ego) como parte de ese desafío.

Alcanzar nuestros fines por el camino de lo creativo requiere esperar con una actitud correcta. Esta actitud correcta es la de la independencia interior y el estado de alerta. Mantenemos el corazón firme independientemente del tiempo requerido para lograr los cambios. Tal firmeza interior acumula un gran poder creador; este poder sólo puede ser mantenido con una estricta disciplina interior y al adherirnos firmemente a nuestros principios.

El corazón que vacila nos traiciona, como cuando dudamos del camino elegido o como cuando al castigar a alguien alejándonos, lo hacemos con un sentimiento de venganza. Con tales pensamientos, abusamos de nuestro poder personal y creamos más obstáculos. El secreto de todo progreso se basa en controlar nuestro yo interior, simbolizado aquí por la imagen de poner orden en el ejército.

El ejército hace referencia a adquirir la relación correcta entre lo superior y lo inferior de nuestra personalidad. Nuestra personalidad (el ejército) requiere un conductor (el hombre superior) que tiene una actitud fuerte y perseverante porque la fortaleza es requisito en estas situaciones en las que el indisciplinado y consentido niño que llevamos dentro intenta imponer su voluntad. Cuando el niño mimado gobierna es como si el sargento hubiese convencido a los soldados rasos de que él es el mejor para conducir el ejército. Al no tener una visión global, lo lleva a la derrota en tiempos de guerra. Cuando la tropa es guiada por el hombre superior (la naturaleza superior que está en cada uno de nosotros), el ejército avanza y se retira según las condiciones de la situación. Al usar los medios correctos, sirve al bien y permanece firme conforme a los principios.

El hombre superior prepara las tropas para las batallas venideras explicándoles la necesidad de disciplina bajo el fragor del combate; tienen que actuar sólo cuando él lo ordene y les informa de las consecuencias de la batalla si se dejan llevar por las emociones o los impulsos inmediatos, ciegos y egoístas.

Los inferiores (nuestra naturaleza egoica, infantil y egoísta) parecen ser un cuerpo carente de inteligencia. Las células del cuerpo nos informan de sus necesidades; nos damos cuenta de una forma inconsciente de estos sentimientos no verbalizados a pesar de que también son verbalizados como voces interiores. Si los ignoramos se vuelven persistentes: "tengo hambre", "estoy cansado". Pero también responde a la información dada por el hombre superior como cuando les aseguramos que la comida llegará y aceptan ser pacientes. Los médicos usan estas técnicas par adquirir la cooperación de los inferiores para soportar el dolor o la incomodidad, algo que hacen cuando comprenden que es por su propio bien y se les hace entender que se trata de algo temporal y soportable.

En este hexagrama, la guerra se refiere a los conflictos que subsisten mucho tiempo entre nosotros y a otros que se originaron como litigios. Un pleito que ha sido resuelto por la fuerza deviene en guerra. Aunque hayamos ganado el caso como cuando llevamos nuestras penas a los juzgados y se falla a nuestro favor, el hecho de haber usado tales medios ocasiona una guerra que se prolongará, quizás, durante años.

La guerra también se refiere a pequeñas batallas en las que somos desafiados por la gente que duda de nosotros o que está envidiosa de nuestra independencia. Nos prueban para ver si nuestros valores son firmes y reales. Alguna gente tiene egos que parece que van de caza: atacan allí donde perciben áreas de debilidad. Parece como si quisieran demostrar que el bien desinteresado realmente no existe y así quedan exonerados de seguir el bien ellos mismos.

Las guerras también tienen lugar entre nosotros y nuestro hombre inferior. Nuestro ego intruso plantea dudas que algunas veces deben ser combatidas y ante las que en otras ocasiones debemos retirarnos.

En todas las situaciones de guerra la victoria llega cuando nos distanciamos de la situación. Esto es posible si volvemos a alcanzar la calma interior simbolizada por la serenidad de un lago luminoso; en este estado de claridad mental se recobran la fortaleza interna y la independencia emocional.

Siguiendo los principios del I Ching, todos los desafíos deben ser superados con medios modestos. Toda guerra, en conjunto, debe ser ganada con un incremento de beneficio laboriosamente establecido.

Después de cada batalla consolidamos y protegemos nuestras ganancias retirándonos (recuperándonos) para reestablecer nuestra independencia y simplicidad. Esto requiere que sacrifiquemos todo sentido de poder alcanzado mediante la victoria. Nunca intentamos hacer cambios al por mayor, saltarnos pasos o detenernos a disfrutar de lo conseguido sinoque debemos dejarnos ser guiados hacia adelante ininterrumpidamente, conscientes de lo que ha sucedido pero no prolongándolo. Impedimos que nuestro ego se apodere de nada de ello.

Claves
.Descubrir y asumir desde el inicio cuál es la función que nos corresponde en cualquier situación que nos encontremos.

.Desempeñar ese rol sin eludir las responsabilidades que implique y sin perder de vista el objetivo a lograr.

.Asegurarnos de que no sean el estrés, el orgullo, el egoísmo, la envidia, la vanidad o la impaciencia quienes controlen en realidad la situación en la que nos encontremos.

.Aprovechar las posibilidades que nuestra posición nos otorgue y también reconocer y renunciar a lo que esté fuera de nuestro alcance o posibilidades.

.Desempeñar nuestra función sin dejarnos llevar por la rabia y por tanto la ofuscación, ante posibles injusticias o abusos.

.Siempre tener en cuenta que desempeñar el rol que nos corresponde no significa que seamos merecedores de ningún premio, recompensa o distinción especiales. Es decir: cumplir la función independientemente de los reconocimientos a los que creamos tener derecho.


Mushotoku

5 pensamientos +:

Muiso dijo...

Y avanzando hacia el campo de batalla el cuello se tensa, las piernas tiemblan, la barriga protesta, las manos titubean, la mente no distingue, desearias desaparecer instantaneamente..... solo sigues porque estas inmerso en la formación y una miriada de compañeros anónimos te lleva en volandas, sin permitirte la vuelta atrás.
A la vista del ejercito enemigo: APARECE LA SERENIDAD.

Ane dijo...

Un buen truco acallar -cuando es necesario- los impulsos más primarios, asegurándoles con dulzura,como si fueran niños, que en cuanto sea posible nos haremos cargo de su sueño, su hambre o sus ganas de salir a jugar.

doSSon Danza Contemporánea dijo...

Gracias por esas bellas enseñanzas

ane dijo...

Es genial el I Ching ¿verdad?. Y más que como oráculo, que también, como libro de sabiduría. Para masticar con calma, saborear y digerir...

un abrazo doSSon ;)

Stella Maris Santiago dijo...

Gracias! muy buena interpretación del hexagrama.
Saludos!

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