No es Zen todo lo que reluce

 
Es más, últimamente parece que cuanto más reluce...
 
No es por fastidiarle el negocio a nadie pero apellidar zen a cualquier estilo de meditación o relajación no la convierte en zazen. Puede sentar bien y hacer más elásticos los músculos de carne y hasta los emocionales pero no será zazen.

Zazen no es sentarse en casa uno solo consigo mismo en loto, medio loto, seiza o a lo apache y respirar despacio durante un rato diario, que no es que esté mal, todo lo contrario, está muy bien, es sólo que no es zazen. Eso es relajación.

Zazen no es una meditación guiada por instrucciones y palabras o el carisma personal de un psicólogo, psiquiatra, médico o filósofo ni nadie ya sea erudito o no erudito. No incluye visualización de playas tranquilas y soleadas ni accesos imaginarios a la gruta escondida de una montaña donde, por ejemplo, habite un maestro que contestará nuestras preguntas más urgentes. Eso es meditación guiada y visualización. Puede estar muy bien (y lo está) pero tampoco es zazen.

Zen es zazen y se transmite en los dojos, de boca a oreja y en bajito literalmente, de piel a piel literalmente (por ahí leí -en concreto de roberto poveda, el de huellas del zen- una cosa muy hermosa y exacta: "rodilla contra rodilla". Quienes practicamos zazen sabemos a qué se refiere), de discípulo antiguo a discípulo que acaba de llegar, literalmente, en una cadena ininterrumpida desde Buda y de eso hace ya 2.500 años (cien arriba o cien abajo que viene a ser lo mismo), 2.500 años empujando nuestra espalda hacia arriba y anclando nuestras rodillas en la Tierra.

Para transmitir hace falta haber recibido la transmisión directa de parte de un discípulo anterior, certificado y autentificado y por tanto capacitado para certificar y autentificar la práctica del siguiente en el linaje.


Dentro de la tradición zen no existe la transmisión por los libros, cuestión que resulta desesperante muchas veces, porque es una tradición oral y por oral no se puede entender tan sólo que sea por la palabra pues contiene mucho más que palabras, son palabras grávidas y cargadas que muestran más que conceptos y que son instrumentos auxiliares para la postura.

Todo eso y mucho más se hace exclusivamente dentro de un dojo y durante la práctica de zazen con los kusen y con el silencio, las campanas y los gestos... todo emitido y recibido en un estado de conciencia especial que no espectacular. Es distinto. Especial por vacío, tal vez por anulado, por diferente del estado de conciencia ordinario, el que normalmente usamos para la vida cotidiana, no por ser ni raro ni paranormal ni nada de nada. De hecho nos lo llevamos pegado, durante un ratito al menos, a la calle mientras volvemos a casa, a casa mientras preparamos la cena, al sueño cuando vamos a dormir y no nos impide las actividades diarias sino todo lo contrario.

Lo digo porque de vez en cuando veo por ahí anunciado: “Meditación Zen” y quien lo anuncia hace lo que mejor le parece y como mejor le parece. Bueno, pues por más que se llame como se llame y tenga un nombre y hasta un renombre, si ese alguien no está entroncado (en-troncado, unido al tronco) en cualquiera de las ramas del árbol Zen, cualquier cosa que cuente por muy hermosa que sea y sin dudar de la veracidad de lo que diga, no será zen.

Por este lado del mundo las cosas no son tan estrictas y formales como explica el texto del enlace que dejo a continuación (hasta donde sé) pero podemos hacernos una idea de todo el proceso.

http://reflexioneszen.blogspot.com/2010/11/linaje-y-transmision.html

8 pensamientos +:

Ladrón de Guevara dijo...

El Zazen se asemeja mucho, por lo que deduzco, a aprender a amar. No es lo mismo querer que amar. El amar no se aprende más que de labio a labio, con el roce de una piel tibia contra la vista de un corazón abierto.

Querer queremos muchas cosas, amar...

¿Voy bien? :)

Me encantan estas entradas.

Comando Dharma dijo...

Van a aparecer muchos aprendices de brujo, muchos falsos maestros incluso dentro del tronco del Zen.
En la historia del Budismos eso pasó desde el primer momento. Vease la historia de Devadatta.

Nosotros no debemos preocuparnos ni mosquearnos, los falsos maestros se acaban en si mismos, son incapaces de velar toda una noche.

Creo que debemos proseguir con honestidad y rigor nuestro trabajo de trinchera, de dia a dia, de base, dos mil quinientos años de tradición destilan una práctica justa.

El que quiera beber "Don Simón" es libre de hacerlo (allá él y su estómago). Yo prefiero el Vega Sicilia.

GYOKO

Toni.

Ane dijo...

Me parece que no andas descaminado, no. Algo vamos aprendiendo del amor, del tierno amor.

Un beso, Ladrón :)

Ane dijo...

Tienes razón Comando, y muchísima en lo de "seguir con honestidad el trabajo de trinchera".

Hale, te voy a hacer caso.

Siddharta dijo...

Ane, totalmente de acuerdo, que no es Zen todo lo que reluce. Gracias por decirlo y avisar!

Pero discrepo respecto de que el Zen solo se aprende en los dojos y de los maestros reconocidos. Un dojo y un maestro reconocido suele ser mucha ayuda y garantia. Por esto estoy tan contento de haber encontrado un pequeño GRAN dojo, que se entronca con el maestro Deshimaru. Pero estoy convencido de que esto no es necesario. Creo que el Zen es absolutamente personal. Las formas pueden ayudar, pero para mi, lo que cuenta al final es el espíritu. Estoy seguro de que hay personas que no han pisado nunca un dojo, ni siquiera han oido hablar del Zen, y sin embargo han despertado, viven nuestra naturaleza de Buda.

Recientemente he leido este texto del maestro Chino Fayan (s. IX-X), sobre el sectarismo, que comparto:

"El Zen no se basa en la premisa de que exista una doctrina que deba transmitirse. Su único objectivo es guiar al ser humano para que perciba la verdadera naturaleza de su mente y alcance el despertar. ¿Qué tipo de sectarismo podría derivarse de esta actitud? Los métodos de enseñanza utilizados por los últimos maestros Zen son diferentes y en ellos se observan tanto elementos tradicionales como elementos modernos. Sin embargo, los métodos empleados por algunos maestros famosos se han perpetuado como tradiciones cristalizadas hasta el punto de que sus seguidores han acabado perdiendo el contacto con la fuente y han dado origen a un gran número de escuelas contradictorias que se atacan mutuamente. La capacidad para distinguir entre lo profundo y lo superficial les hace ignorar que la Vía carece de márgenes y que el agua de todos los ríos de la verdad tiene el mismo sabor."

Yo creo firmemente que la Vía carece de márgenes y que el agua de todos los ríos de la verdad tiene el mismo sabor. ¡Si es agua, claro! y por esto estoy de acuerdo con el título y el fondo de tu escrito "No es Zen todo lo que reluce". Pero ¡Dios nos libre del sectarismo!, que para eso ya tenemos en nuestra cultura el ejemplo sabroso de las iglesias "cristianas".

Siddharta dijo...

Queridos Ane y Gyoko, mo me gustaría que mi comentario se malinterprete. Estoy muy "quemado" con el tema de la ortodoxia y la heterodoxia, que sufrí en mi juventud en el entorno cristiano. Cuando vi el escrito, sonó mi alarma interna, y pensé que debía aportar mi comentario. Pienso que la transmisión oral, directa, a través de maestros entroncados en la tradición que viene de Buda son esenciales en el Zen. Aprecio mucho que haya personas que dediquen su vida a mantener viva y transmitir esta tradición a través de los dojos. Seguramente, sin esto el Zen habria desaparecido. Pero hay gente para todo y cada uno tiene su vocación y su camino. Y también pienso que nadie tiene la exclusivad de la práctica de la Via que lleva al Despertar.

Ane dijo...

"Nadie tiene la exclusividad de la práctica de la Vía que lleva al Despertar". Esa Vía es zen, cristiana (y no he dicho católica), hebrea, sufí y muchas otras o sin etiqueta. Todas llevan y apuntan a lo mismo y entre nosotros nos reconocemos en el mismo anhelo. Cuando el anhelo es el número de personas que se "cuelgan de mí", la cosa cambia. Eso quería dejar claro y sé que se ha entendido.

bss, sidharta y mi agradecimiento por los muchos aportes a cara descubierta.

Siddharta dijo...

Y entre nosotros nos reconocemos en el mismo anhelo.

Un abrazo de todo corazón.

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