Se sabe que una de las formas de someter un alma es la desesperanza. Lo saben hasta los psicólogos. Lo he recordado leyendo un comentario de Jurozu en el blog pequeño.
Cuando he hecho de todo y nada ha servido puede que se me ocurra apuntarme al "desapego" para evitar sentir la herida seca y árida de la desesperanza, del creer hasta la certeza que soy una ilusa, que es mentira y no existe el mundo-tiempo del "érase una vez..." que tanto añoramos tantos aunque ni se nos ocurra decirlo en voz alta.
Cuando "los hombres grises" nos convencen de ello, han vencido con el arma de la desesperanza (que tampoco es igual que desesperación), han conquistado un alma más. Hay, por tanto, un alma menos en las filas de la Vida y de la Belleza.
No es desapego.
El desapego es activo y vital.
La desesperanza es muerte de la mala por inútil, porque no anuncia una resurrección sino la desaparición de cualquier posibilidad. Y eso es contra la Ley que respetamos.
Una buena acción
es buena para mí,
es buena para ti,
es buena para los dos juntos,
es buena para todos.
Nada queda excluido. Todo se beneficia en la forma requerida. Es así. El resto es pura inversión del Orden natural de las cosas y se paga caro. Porque igual yo olvido pero la Vida no. "No hay maestro más severo que la Vida", decía Stéphan. Ella se encarga de retribuir según lo Justo y el Equilibrio y de acuerdo a la Ley, tanto si lo sé como si no.
Por ello, para ser servidores del Orden, y porque lo somos, el Conocimiento o la Sabiduría son importantes. No es erudición o manejar muchos datos. Tiene más que ver con usar la nariz y olfatear el aire como los animales y hacer o dejar de hacer en función de lo percibido. Puede ser (o no) políticamente correcto, espiritualmente correcto (o no). Pero mi intención y los actos que de ella se derivan deben ser puros e inocentes. De eso me ocupo yo. El resto cae en el tejado de la casa del propio Dios. Y Él sabe más, que dicen los sufís.
es buena para ti,
es buena para los dos juntos,
es buena para todos.
Nada queda excluido. Todo se beneficia en la forma requerida. Es así. El resto es pura inversión del Orden natural de las cosas y se paga caro. Porque igual yo olvido pero la Vida no. "No hay maestro más severo que la Vida", decía Stéphan. Ella se encarga de retribuir según lo Justo y el Equilibrio y de acuerdo a la Ley, tanto si lo sé como si no.
Por ello, para ser servidores del Orden, y porque lo somos, el Conocimiento o la Sabiduría son importantes. No es erudición o manejar muchos datos. Tiene más que ver con usar la nariz y olfatear el aire como los animales y hacer o dejar de hacer en función de lo percibido. Puede ser (o no) políticamente correcto, espiritualmente correcto (o no). Pero mi intención y los actos que de ella se derivan deben ser puros e inocentes. De eso me ocupo yo. El resto cae en el tejado de la casa del propio Dios. Y Él sabe más, que dicen los sufís.
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reflexiones
Para muiso
Si no fuera por los invitados, todas las casas serían tumbas... (Khalil Gibran)
Sólo lo digo porque te gusta tanto que tu casa esté llena de gente que entra y sale como mejor les parece. Porque te gusta que sea como una ciudad abierta. Porque tienes el corazón lleno de nombres y los recuerdas todos aunque tengas tan mala memoria.
Y porque eso me parece una buena cosa, hermosa. Que no hace falta que todos seamos así. Sí hace falta que alguien sea así. Y te ha tocado. No lo haces mal.
Sólo lo digo porque te gusta tanto que tu casa esté llena de gente que entra y sale como mejor les parece. Porque te gusta que sea como una ciudad abierta. Porque tienes el corazón lleno de nombres y los recuerdas todos aunque tengas tan mala memoria.
Y porque eso me parece una buena cosa, hermosa. Que no hace falta que todos seamos así. Sí hace falta que alguien sea así. Y te ha tocado. No lo haces mal.
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Tenemos que saber...
... que practicar zazen es "iniciarse" en el Conocimiento de la Realidad igual que sucede en el resto de formas tradicionales.
Y que los iniciados de cualquier forma de la Tradición tienen, obligatoriamente, que actualizar cuatro verbos: saber, querer, osar y callar.
La reflexión sobre ellos la dejo para vosotros y vuestra privacidad.
Pero, insisto: que circule.
Y que los iniciados de cualquier forma de la Tradición tienen, obligatoriamente, que actualizar cuatro verbos: saber, querer, osar y callar.
La reflexión sobre ellos la dejo para vosotros y vuestra privacidad.
Pero, insisto: que circule.
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No es lo mismo
...cortar las ilusiones que desilusionarse.
Deshimaru solía advertir: "Sin ilusión estamos muertos".
Kodo Sawaki decía: "Nada es tan importante. Todo tiene tremenda importancia".
Y los cabalistas que tanto saben y tanto y tan bien explican todo, aseguran que uno muere cuando ha terminado la labor que vino a hacer o cuando ya no hay posibilidad de que la realice en la vida actual. Eso lo decide el "Gran Yo", no el "pequeño yo" (de los que hablaba Deshimaru). No antes y no después.
De todos modos las ilusiones tienen mala prensa entre los caminantes hacia la Realidad, hacia la Unidad.
Cortar los bonno, las ilusiones. Eso dice la tradición zen, eso simboliza cortar todos los pelos de la cabeza, los innumerables pelos de la cabeza, al ordenarnos como monjes y asumir el compromiso de ir más allá del Sueño y llevarnos con nosotros a la Otra Orilla a todos los que podamos. Pero más allá ¿de qué sueño?: ¿de los proyectos y objetivos? ¿de la alegría de materializar nuestras metas o superar obstáculos? ¿qué quiere decir "cortar las ilusiones"?
No es raro que haya un momento en que el practicante de zazen se sienta mortalmente aburrido, vitalmente vacío, emocionalmente insulso y con poquitas, o ninguna, ganas de levantarse de la cama. Porque total, ¿para qué? Vale, ya he cortado con todas las ilusiones, ahora ¿qué?... porque no siento felicidad, ni amor, ni entusiasmo, ni alegría ni nada de nada.
Igual he errado la comprensión de lo que tenía que cortar.
A lo mejor no es lo mismo "tener" ilusiones que "quedarse atrapado" en las ilusiones.
Lo que sí sé es que sin sueños no voy a ningún sitio. Literalmente, me quedo quieta, bloqueada, sosa, sinsustancia.
Habrá que entender qué son "ilusiones" y diferenciarlas de "la ilusión". Habrá que comprender el significado y la diferencia entre el sueño y los sueños. Entre estar "dormido" y estar "despierto".
Igual hay que ayudar a que el Vacío tome una forma y no otra y en nuestro mundo.
Que yo sepa que todo es Vacío no debe impedir que haga lo que me corresponde como humano y que lo disfrute. No tiene por qué impedir que lo haga Forma, que lo permita y lo ayude y me alegre cerrando el círculo y que deje que se vuelva a abrir de nuevo. Una y otra vez, una y otra vez.
Que acoja, como una bendición, las cosas que esta realidad pequeña que habito me ofrece: un buen perfume, el ritmo de las estaciones, comer con hambre, dormir con sueño, cuatro palabras bien cosidas con música que me conmueven, la curiosidad por los descubrimientos...
Ya sé que la Realidad no sólo es la realidad en que me muevo y vivo. Pero ésta, pequeña, es una de las formas en que se manifiesta.
A lo mejor no es malo tener un sueño y dar pasos para que cuaje y empeñarse en ello y sentir el gozo de la llegada, el triunfo, la victoria.
Algunos "tuvieron un sueño" y a él dedicaron su vida entera. Y lo lograron. Y los honramos por ello. No tan solo porque lo consiguieran. Sobre todo porque lo intentaron con todo el corazón y llegaron hasta donde pudieron.
Que no es lo mismo tomar por Realidad las cosas que suceden en la realidad pequeña -la del mundo de los fenómenos, de la dualidad y de la multiplicidad, de la manifestación-, que tratar de vivir en la Realidad sin vivir en la realidad... no es la Realidad pero no está separada de ella. “La forma es vacío. El vacío es forma”, decimos en el Hannya.
Podemos entender mal lo que nos propone el zen y creyendo que nos desapegamos de todo en realidad nos convertimos en muertos que se mueven, a quienes no les importa nada, protegiéndonos, en el fondo, del riesgo que exige asumir ser intensamente humano. Lo que somos.
A lo mejor la cuestión es desapegarse no del deseo que nos constituye como humanos, sino del objeto del deseo.
Deshimaru solía advertir: "Sin ilusión estamos muertos".
Kodo Sawaki decía: "Nada es tan importante. Todo tiene tremenda importancia".
Y los cabalistas que tanto saben y tanto y tan bien explican todo, aseguran que uno muere cuando ha terminado la labor que vino a hacer o cuando ya no hay posibilidad de que la realice en la vida actual. Eso lo decide el "Gran Yo", no el "pequeño yo" (de los que hablaba Deshimaru). No antes y no después.
De todos modos las ilusiones tienen mala prensa entre los caminantes hacia la Realidad, hacia la Unidad.
Cortar los bonno, las ilusiones. Eso dice la tradición zen, eso simboliza cortar todos los pelos de la cabeza, los innumerables pelos de la cabeza, al ordenarnos como monjes y asumir el compromiso de ir más allá del Sueño y llevarnos con nosotros a la Otra Orilla a todos los que podamos. Pero más allá ¿de qué sueño?: ¿de los proyectos y objetivos? ¿de la alegría de materializar nuestras metas o superar obstáculos? ¿qué quiere decir "cortar las ilusiones"?
No es raro que haya un momento en que el practicante de zazen se sienta mortalmente aburrido, vitalmente vacío, emocionalmente insulso y con poquitas, o ninguna, ganas de levantarse de la cama. Porque total, ¿para qué? Vale, ya he cortado con todas las ilusiones, ahora ¿qué?... porque no siento felicidad, ni amor, ni entusiasmo, ni alegría ni nada de nada.
Igual he errado la comprensión de lo que tenía que cortar.
A lo mejor no es lo mismo "tener" ilusiones que "quedarse atrapado" en las ilusiones.
Lo que sí sé es que sin sueños no voy a ningún sitio. Literalmente, me quedo quieta, bloqueada, sosa, sinsustancia.
Habrá que entender qué son "ilusiones" y diferenciarlas de "la ilusión". Habrá que comprender el significado y la diferencia entre el sueño y los sueños. Entre estar "dormido" y estar "despierto".
Igual hay que ayudar a que el Vacío tome una forma y no otra y en nuestro mundo.
Que yo sepa que todo es Vacío no debe impedir que haga lo que me corresponde como humano y que lo disfrute. No tiene por qué impedir que lo haga Forma, que lo permita y lo ayude y me alegre cerrando el círculo y que deje que se vuelva a abrir de nuevo. Una y otra vez, una y otra vez.
Que acoja, como una bendición, las cosas que esta realidad pequeña que habito me ofrece: un buen perfume, el ritmo de las estaciones, comer con hambre, dormir con sueño, cuatro palabras bien cosidas con música que me conmueven, la curiosidad por los descubrimientos...
Ya sé que la Realidad no sólo es la realidad en que me muevo y vivo. Pero ésta, pequeña, es una de las formas en que se manifiesta.
A lo mejor no es malo tener un sueño y dar pasos para que cuaje y empeñarse en ello y sentir el gozo de la llegada, el triunfo, la victoria.
Algunos "tuvieron un sueño" y a él dedicaron su vida entera. Y lo lograron. Y los honramos por ello. No tan solo porque lo consiguieran. Sobre todo porque lo intentaron con todo el corazón y llegaron hasta donde pudieron.
Que no es lo mismo tomar por Realidad las cosas que suceden en la realidad pequeña -la del mundo de los fenómenos, de la dualidad y de la multiplicidad, de la manifestación-, que tratar de vivir en la Realidad sin vivir en la realidad... no es la Realidad pero no está separada de ella. “La forma es vacío. El vacío es forma”, decimos en el Hannya.
Podemos entender mal lo que nos propone el zen y creyendo que nos desapegamos de todo en realidad nos convertimos en muertos que se mueven, a quienes no les importa nada, protegiéndonos, en el fondo, del riesgo que exige asumir ser intensamente humano. Lo que somos.
A lo mejor la cuestión es desapegarse no del deseo que nos constituye como humanos, sino del objeto del deseo.
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