Adicción al sufrimiento

 
Es cierto que toda persona "bien construida" tiene desarrolladas aptitudes como el valor, la resistencia a la frustación y otras de la misma familia, para cuando pueda necesitarlas. Pero como todo lo relacionado con el ego, son instrumentos para vivir que no es poco aunque sólo sea eso.

"Sufro, luego existo". Por extraño que pueda parecer el sufrimiento es sumamente adictivo. Es muy fácil llegar a la conclusión inconsciente de que nuestra existencia se justifica por el hecho de tener dificultades que superar, problemas que solucionar y por la cantidad de sufrimiento que podemos aguantar. Eso nos hace "grandes" y obtenemos tantos elogios y simpatías con ello que casi sin querer aprendemos a utilizarlo como moneda de cambio para ser apreciados o compadecidos o comprendidos y disculpados y justificados por nuestra tristeza y cansancio. Y entonces nos acostumbramos tanto a tener tal o cual problema que en el fondo creemos que sin ellos seríamos "nadie". En este mal momento el sufrimiento se acaba de convertir en el indicador de cuánto podemos ser apreciados.

Más adelante, de tanto exhibir nuestra dificil situación y recibir cariño a cambio, nos asusta pensar qué seria de nosotros si no tuviéramos todo eso para mostrar ante los demás o ante nosotros mismos.


Si no tengo problemas ¿de qué voy a hablar?. Muchas de nuestras comunicaciones interpersonales se basan en procurar que los demás comprendan nuestros problemas o en apiadarnos de los suyos. Una actitud sanísima si no fuera porque generalmente nos quedamos atascados en compartir continuamente y sin alivio alguno el mismo asunto una y otra vez.

Tal vez porque en el fondo buscamos que estén de acuerdo con nosotros y nos aprueben. Para muestra, un botón: resulta desesperante que al contar por enésima vez un problema a un amigo esperando que de nuevo te dé la razón, de pronto, no sólo no lo haga sino que encima se le ocurra señalar que a lo mejor te estás agarrando a ello o que cuándo vas a dejar de quejarte y sufrir poniéndole un remedio que suele ser más que evidente por simple.

En conclusión: es importante evitar rebozarnos en el barro de las dificultades y es importante evitar exhibirnos engalanados con ellas, ante nosotros mismos y los demás como si fueran medallas de guerra, nuestra mejor ropa, nuestras mejores plumas de pavo real.

Al fin y al cabo lo que nos hace libres no es la historia trágica que haya sucedido en nosotros sino qué hacemos con ella.

¿Vender sufrimiento sufriendo todos los días de esta preciosa vida?!

:(((
  

7 pensamientos +:

unsui dijo...

Cuando no podemos generar envidia... procuramos generar pena. El asunto es que se fijen en nosotros. Ser el centro.
Me ha encantado el post.
Buen finde!

Ladrón de Guevara dijo...

Muy buena reflexión, si señora. Eso me lleva a pensar que el ser humano, por naturaleza, es idiota, acomodado y envidioso.

El sufrimiento vende, y ese es el principal probema de que ya no nos asuste ningún sufrimiento visto en televisión.

Anónimo dijo...

Aparte de lo dicho esta el tema de la retroalimentacion cuando se habla de los problemas en plan bucle .... cuanto mas mencionas algo mas FUERZA lo estas dando con lo cual acabo teniendo un final poco menos que autodestructivo .... mencion aparte merece el toque patetico que da la "busca" de compasion en los demas.
Conclusion: debemos reprogramar nuestro lenguaje ... para asi cambiar nuestra mente.
Ruben.

Anónimo dijo...

Teniendo en cuenta que la vida es un continuo ir y venir de sufrimiento...

Ane dijo...

... y de alegría...

merce dijo...

Me he sentido algo identificada en tu reflexión. Pero creo que añadiría algo.
Mira, tuve unos cuantos años muy difíciles, no hablaba de ello con nadie porque me avergonzaba profundamente que alguien pudiera enterarse. Sin embargo, cuando las cosas empezaron a mejorar, sentía pánico ante la tranquilidad y la vida, digamos, "normal", porque ya no sabía vivir de otra manera que en perpetua ansiedad.
No sé si me explico.

Anónimo dijo...

Claro como al agua clara, sí. Apuesto algo (y no lo pierdo, seguro) a que todo el mundo que lea tu comentario lo ha entendido por bien explicado en pocas palabras y... por haberlo vivido en propias carnes.

un saludo, merce, y bienvenida :)

ane

ane

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