Hablamos de budismo

  
De la espiritualidad privada a la Comunión en el Espíritu.

La iluminación significa ver con qué dolor estás involucrado, de qué dolor eres causa o qué dolor mantienes en la forma que sea y renunciar a él. Buda comienza con la afirmación de que no mirar (avidya en sánscrito) es la raíz de toda la miseria del mundo. Si no miramos las consecuencias de lo que hacemos entonces podemos seguir construyendo nuestras propias ideas y persiguiendo nuestros placeres y siendo la causa de toda esa “masa de lamentación y desesperación”

Las visiones de mundos ideales se encuentran en todas las escuelas budistas, son parcela común a todas las ramas del budismo, de una u otra forma. Buda era un lokavid: aquel que ve mundos. Un visionario. El budismo tiene muchas palabras para esos mundos sanados. Se les llama Tierras Puras (sukhavatti)

Los budistas queremos sembrar semillas para mundos mejores, para muchos mundos mejores. Elegimos ser la semilla de la pasión y de la paz. “Sé apasionado de la paz”, dijo Buda. Pasión por la libertad, por la armonía, por la hermandad que viven en los más altos sueños de millones de personas. Somos radicales. Una vez amenazamos: regresaremos y seremos millones, como termina Rosa Montero su Historia del Rey Transparente. Y hemos cumplido con nuestra amenaza. Hemos regresado y somos millones. Budistas o cualquier cosa.

Cuando César cruzó el Rubicón, hubo un momento decisivo -que los romanos antiguos denominaban discrimen- antes de comenzar el paso. Eligió. Buda también eligió y cruzó a la orilla opuesta de su río particular. Fue sólo el primer paso. Después necesitó curación de la enfermedad espiritual del mundo y del mundo del que provenía. Y luego amigos con los que ponerse a trabajar.

La historia del Buda es la misma que la de cada uno de nosotros.

Cuando pensaba en los lujos de los que había disfrutado, a quién habían sido arrebatados y en qué forma, ¿puede sorprender que se hiciera realmente austero? Finalmente se dio cuenta de que no podría redimir mejor la situación castigando su propia conciencia culpable, sino utilizando esa misma energía para hacer algo de bien real. Muriéndose no podría ayudar al hambriento, pero sí podría hacerlo usando el alimento para avanzar en su servicio. Lo que el mundo requiere de nosotros y nosotros aceptamos cada noche al recitar los cuatro votos, no es solamente materia teórica, sino que requiere comprometer nuestra vida.

[El texto de base pertenece a David Brazier, un monje Zn. Me pasa casi siempre que según voy leyendo un libro, dialogo con el autor o con el propio libro, se despiertan asociaciones con cosas de mi propia vida o emergen nuevas ideas... todo en voz baja, por dentro. Creo que lo hacemos todos.

Éste es uno de los resultados. Hay infinitos resultados posibles. Todos sería bueno compartirlos.

Aparte: si os fijáis en la imagen, es una de esas imagenes imposibles al estilo de Escher. En esta, la tierra y la nieve se convierten en cielo y nubes no se sabe bien en qué momento. Puede ser que los mundos ideales sean algo así, un poco, solo un poco, imposibles. De todos modos los vamos a perseguir. Hasta llegar a cruzar a la Otra Orilla y llevar con nosotros a todos los que hayamos conseguido contagiar.

Me parece que entonces estaremos en el mismo lugar pero de otra manera.]
   

3 pensamientos +:

Ladrón de Guevara dijo...

Siempre he creído que somos responsables de lo que hacemos, incluido el dolor que causamos. Sin ese dolor, sin conocer ese dolor y sufrir por nuestros actos, no podremos actuar de otra forma en el futuro.

En cuanto a un mundo mejor, no sé, a veces pienso que el tren de cambiar el mundo pasó hace mucho tiempo, y ahora somos ciegos dándonos palos unos a otros, sin saber que,a oscuras, ni llegaremos a ningñun lugar ni seremos conscientes de nuestra propia malicia.

Musgo de Estrellas dijo...

A lo mejor es por la lluvia y el otoño, pero yo también tengo sensación de final. Aún así y aunque así fuera: ni un paso atrás. Almafuerte decía: no te des por vencido ni aún vencido. Y en esas ando.

Anónimo dijo...

Acaba de salir el sol y hay un cielo azul precioso.
Ahora ya podemos empezar a ser optimistas.
El primer paso para librarse de una actitud o de un comportamiento es ser consciente de que siempre volvemos a ella de manera cíclica, así
que a moverse un poco que si no se nos va el color del optimismo.

http://www.goear.com/listen/092fda9/home-edward-sharpe-and-the-magnetic-zeros

Bisho

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